sábado, 13 de febrero de 2016

Letter to no-one 001

Ya no creo en palabras. 
Es estúpido que sea yo quien diga eso cuando de toda la vida he sido más de expresar que de demostrar y en más de una ocasión mis parejas me han hecho saber lo poco detallista que soy. Me lo han repetido tantas veces que más o menos tengo una clara idea de que como novia no debo de valer mucho. Pero ese es otro tema del que ya hablaremos en otra sesión…~

Quizá de oír tantos reproches por cosas que no hago bien, he aprendido a reconocer mis propios “errores” en otros. Sí, suena muy bien eso de “Oh, ¿por qué no me avisaste? ¡Podríamos habernos visto!”, como si de verdad desearas que hubiésemos pasado algo de tiempo juntos. Pero, claro, el que de verdad algo quiere, se mueve un poco para lograrlo, ¿no? Digo yo que lo normal es que al día siguiente propongas que nos veamos o intentes acordar algún tipo de cita para quedar próximamente.
No, no esperaba verte en absoluto para San Valentín. De hecho, me habrías metido en un problema si me hubieses propuesto quedar en domingo. Pero tampoco esperaba palabrería.
Ugh, ¿de veras que estoy yo hablando del uso de vacías palabras? En las películas siempre nos muestran a una mujer afligida porque su chico solo dice palabras y jamás hechos. Pues, hola, también existen las mujeres que tienen problemas a la hora de "demostrar" cuánto amamos. He estado atascada en este mismo rol en todas las relaciones que he tenido con chicas, así que nunca pensé en que me convertiría en esta clase de mujer que se queja del exceso de palabras y no muestras. Casi me está dando hasta asco. 

Tus repentinas muestras de interés por mí poco a poco están pasando de parecerme adorables a simples ocasiones en las que me hablas porque te aburres. ¿“Coraçao”? No me trates como si me tuvieras algún tipo de cariño. Sutilmente mencionas una botella de vino para los dos en un futuro sábado que seguramente no llegará jamás, ¿soy la única que huele un falso romanticismo? Llegas tarde. Cuando debías acelerar mi corazón no lo hiciste.

No pretendas ilusionarme cuando ya he tomado mi decisión. Puede que sean las jodidas hormonas, que estoy en mis días del mes, pero hoy estoy cabreada contigo. Para mí todo lo “especial” terminó aquella noche. Una amistad, sin comillas, podría aceptarla.

No intentes reavivar una llama que nunca debió encenderse por ti. La indiferencia puede ser mi mayor seña de identidad y la frialdad mi carta de presentación. Aun así, te prometo que podría ser peor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario