Hazme fuerte.
Prométeme que podré odiarle, que podré pensar en él sin querer llorar, que los recuerdos de lo que vivimos serán relegados al pasado, que no sentiré la necesidad de besarle si le veo, que no me dolerá si se enamora de otra, que...
Prométeme que seré feliz siguiendo mi propio camino, por favor...
My little confession
jueves, 23 de junio de 2016
Confession 022
Qué rápido ha pasado el tiempo, ¿verdad? Ya casi es julio. Los meses han pasado volando y en un par de semanas estaré viajando lejos de donde ahora resido. Pero ese vuelo no es lo que ocupa mi mente en estos momentos, no.
Hubo un tiempo en el que me pregunté si lo que sentía alguna vez tendría nombre. Fue un tiempo en el que dediqué largas horas a cavilar y plantearme un futuro distinto. Quise dejarme llevar, quise fantasear. No podía ser nada malo, ¿verdad? Ehm, s-...No, no lo fue.
Recuerdo que, aunque no conseguía aclararme, me gustaba pensar que en realidad meses después todo estaría resuelto y que, lo que por aquellos días era una amistad especial, terminaría siendo algo más, algo..."oficial". De mi cabeza no se borra la ilusión con la que pensaba que, para cuando llegaran estas fechas, me iría de viaje teniendo un nov-...Bueno, dejemos de fantasear.
Estas fechas han llegado y, sí, ciertas cosas han cambiado. Pero no tengo algo más, sino algo menos: un amigo. No hemos ido a algo más, nos hemos venido a menos. ¿Qué somos? Meros conocidos que se hablan por educación.
En fin, seamos positivos. Pensemos. En realidad, sí tengo algo más. Ahora tengo la certeza de que no existe el hombre diferente, que a primeras pueden parecer ideales y fuera de lo común, pero no. Todos mienten, todos pecan de interesados y todos saben salir corriendo sin importarles a quiénes dejen atrás con el corazón herido.
Digamosle adiós ami amigo Josh. Fue un placer ver su verdadero ser.
Hubo un tiempo en el que me pregunté si lo que sentía alguna vez tendría nombre. Fue un tiempo en el que dediqué largas horas a cavilar y plantearme un futuro distinto. Quise dejarme llevar, quise fantasear. No podía ser nada malo, ¿verdad? Ehm, s-...No, no lo fue.
Recuerdo que, aunque no conseguía aclararme, me gustaba pensar que en realidad meses después todo estaría resuelto y que, lo que por aquellos días era una amistad especial, terminaría siendo algo más, algo..."oficial". De mi cabeza no se borra la ilusión con la que pensaba que, para cuando llegaran estas fechas, me iría de viaje teniendo un nov-...Bueno, dejemos de fantasear.
Estas fechas han llegado y, sí, ciertas cosas han cambiado. Pero no tengo algo más, sino algo menos: un amigo. No hemos ido a algo más, nos hemos venido a menos. ¿Qué somos? Meros conocidos que se hablan por educación.
En fin, seamos positivos. Pensemos. En realidad, sí tengo algo más. Ahora tengo la certeza de que no existe el hombre diferente, que a primeras pueden parecer ideales y fuera de lo común, pero no. Todos mienten, todos pecan de interesados y todos saben salir corriendo sin importarles a quiénes dejen atrás con el corazón herido.
Digamosle adiós a
lunes, 20 de junio de 2016
Él.
Es gilipollas.
Un mes más tarde (casi), quiero odiarle, quiero rechazarle, quiero hacerle ver que ha perdido su oportunidad. Sí, quiero que vuelva a caer e intente algo solo para frenarle y decirle un gran "no" en toda su cara.
Y por otra parte, sigo despertando deseando tenerle a mi lado. Sigo pensando diariamente en él, imaginando miles de situaciones en la que le impresiono y le tengo para mí. Sigo queriendo que nos volvamos a ver solo para besarle como tanto deseo.
Fuck it.
Un mes más tarde (casi), quiero odiarle, quiero rechazarle, quiero hacerle ver que ha perdido su oportunidad. Sí, quiero que vuelva a caer e intente algo solo para frenarle y decirle un gran "no" en toda su cara.
Y por otra parte, sigo despertando deseando tenerle a mi lado. Sigo pensando diariamente en él, imaginando miles de situaciones en la que le impresiono y le tengo para mí. Sigo queriendo que nos volvamos a ver solo para besarle como tanto deseo.
Fuck it.
jueves, 26 de mayo de 2016
Mesversario solitario.
"Creo que me estoy volviendo loca. Te extraño...Ojalá pueda verte pronto."
La chica, de apenas 16 años de edad, terminó de releer aquel mensaje que acababa de escribir y lo envió a su destinatario vía sms. Iba dirigido a su novio, un apuesto joven de un par de años más que ella. Ambos se habían conocido unos 8 meses atrás y, tras un tiempo de tonteo, habían terminado enamorándose, o al menos eso se confesaban cada vez que tenían oportunidad.
Faltaban apenas unos 4 minutos para que fuera 27 de mayo, la fecha en la que celebrarían sus cinco meses de noviazgo. Quizá no fuera mucho, pero a ojos de la adolescente, era todo una vida junto al chico que le había robado el corazón.
Sin embargo, aquella semana las cosas no iban como siempre. La normalidad de esta pareja era verse todo el tiempo posible y emplear aquellos efímeros momentos en regalarse halagos, caricias, mimos y largos ratos de pasión. Desafortunadamente, aquella semana no habían podido cruzar palabra, ni siquiera una llamada. Solo unos cortos mensajes debido a que sus apretadas agendas no les habían permitido coincidir.
Julie, la joven adolescente, había terminado con sus quehaceres hacía dos días y, desde entonces, se había podido permitir un merecido descanso y, a pesar de que era lo que siempre había dicho necesitar, en aquel instante se sentía de lo más desgraciada. Ella solo deseaba tiempo si lo podía usar para estar con su por ahora desaparecido novio. Se estaba subiendo por las paredes por lo sola que se sentía.
Ni una llamada ni un mensaje, ni siquiera un aviso acerca de que fuera a estar tan ocupado en esa semana. La muchacha suspiró guardándose el móvil en el bolsillo una vez más. Los minutos habían pasado y ya era veintisiete. Quedaba más que confirmado que aquel mes no iba a oír esa dulce y masculina voz que tanto amaba diciéndole al oído "Feliz mes, amor mío."
La chica, de apenas 16 años de edad, terminó de releer aquel mensaje que acababa de escribir y lo envió a su destinatario vía sms. Iba dirigido a su novio, un apuesto joven de un par de años más que ella. Ambos se habían conocido unos 8 meses atrás y, tras un tiempo de tonteo, habían terminado enamorándose, o al menos eso se confesaban cada vez que tenían oportunidad.
Faltaban apenas unos 4 minutos para que fuera 27 de mayo, la fecha en la que celebrarían sus cinco meses de noviazgo. Quizá no fuera mucho, pero a ojos de la adolescente, era todo una vida junto al chico que le había robado el corazón.
Sin embargo, aquella semana las cosas no iban como siempre. La normalidad de esta pareja era verse todo el tiempo posible y emplear aquellos efímeros momentos en regalarse halagos, caricias, mimos y largos ratos de pasión. Desafortunadamente, aquella semana no habían podido cruzar palabra, ni siquiera una llamada. Solo unos cortos mensajes debido a que sus apretadas agendas no les habían permitido coincidir.
Julie, la joven adolescente, había terminado con sus quehaceres hacía dos días y, desde entonces, se había podido permitir un merecido descanso y, a pesar de que era lo que siempre había dicho necesitar, en aquel instante se sentía de lo más desgraciada. Ella solo deseaba tiempo si lo podía usar para estar con su por ahora desaparecido novio. Se estaba subiendo por las paredes por lo sola que se sentía.
Ni una llamada ni un mensaje, ni siquiera un aviso acerca de que fuera a estar tan ocupado en esa semana. La muchacha suspiró guardándose el móvil en el bolsillo una vez más. Los minutos habían pasado y ya era veintisiete. Quedaba más que confirmado que aquel mes no iba a oír esa dulce y masculina voz que tanto amaba diciéndole al oído "Feliz mes, amor mío."
miércoles, 25 de mayo de 2016
Bulletproof.
Pues será cosa de haber aprobado el examen oral fácilmente o la música que estoy escuchando desde tan temprano, pero estoy animada y contenta sabiendo que no tengo nada que hacer o de lo que preocuparme. Me siento capaz de todo, como si nada fuera a frenarme, como si nada malo pudiera pasarme.
Al fin está viniendo algo de tranquilidad a mi vida. Al fin me siento contenta y sin necesidad de hablarle a nadie. Que haga lo que quiera. ¿Que no me quiere hablar? Pues vale. ¿Que se termino lo que teníamos? Pues ok. Yo me quedo con lo bueno y es que pasé unos meses a su lado bastante agradables. Pude besar a un chico de nuevo y le hice desearme. Así que, si ha pasado con este, puede pasar con otros, ¿cierto?
La vida está llena de sorpresas y giros. La vida te trae momentos complicados, pero también muchos más que son alegres y dignos de recordar. Vivir vale la pena, vivir es bonito y eso es algo que tenía olvidado.
Hmngh.~ Hoy estoy muy feliz.
Al fin está viniendo algo de tranquilidad a mi vida. Al fin me siento contenta y sin necesidad de hablarle a nadie. Que haga lo que quiera. ¿Que no me quiere hablar? Pues vale. ¿Que se termino lo que teníamos? Pues ok. Yo me quedo con lo bueno y es que pasé unos meses a su lado bastante agradables. Pude besar a un chico de nuevo y le hice desearme. Así que, si ha pasado con este, puede pasar con otros, ¿cierto?
La vida está llena de sorpresas y giros. La vida te trae momentos complicados, pero también muchos más que son alegres y dignos de recordar. Vivir vale la pena, vivir es bonito y eso es algo que tenía olvidado.
Hmngh.~ Hoy estoy muy feliz.
La felicidad es un estado mental.
La joven abrió los ojos aquella soleada mañana con una sonrisa en los labios. No había ocurrido nada en especial durante la noche para que de pronto la tristeza que la invadía antes de acostarse se hubiera desvanecido. Sin embargo, no parecía que tampoco nada pudiera nublar su estado de ánimo en aquel momento.
Con cierta pereza, se estiró todo cuanto pudo en su cama y se detuvo unos segundos a mirar los rayos de sol que se colaban por la ventana de su habitación. Su tierna sonrisa se amplió todavía más y respiró profundamente, sintiéndose bastante entusiasta.
La muchacha no tardó en levantarse de su posición horizontal y, casi de inmediato, comenzó a tararear y murmurar la letra de una canción que de pronto había empezado a sonar en su cabeza. No tardaron sus pies en unirse a la fiesta, llevando a la chica a bailar en la soledad de su habitación.
Hoy, después de tantos días, había amanecido bien. No, no se habían arreglado las cosas con su amigo, pero tampoco lo necesitaba en ese instante para sentirse bien consigo misma.
Ella estaba alegre, estaba feliz y llena de esperanza. Eso le bastaba para no querer parar sus torpes y casi ridículos pasos de baile.
Apenas estaba ataviada con una camiseta de tirantes blanca y unas bragas estilo culotte negras. Su pelo estaba completamente despeinado, con cada mechón en una dirección diferente y las puntas casi enredadas, pero eso a Danielle le daba igual. Se miraba en el espejo y todavía se veía guapa, sexy, atractiva. Ni siquiera sentía la necesidad de usar maquillaje para disimular alguna que otra rojez o imperfección. Tal y como estaba en ese momento la satisfacía.
Al escuchar el ruido, el viejo perro de la casa acudió a saludar a su dueña a su dormitorio. Ella, que aún seguía inventándose pasos de baile, lo recibió con alegría y, por una vez en años, se permitió dejarle un suave y cariñoso beso sobre la sien del animal.
- Buenos días, Coco.~ -le susurró con dulzura antes de salir de aquellas cuatro paredes en dirección al salón de la casa. Aquella mañana estaba sola en casa, pero esta vez no se sentía desgraciada por ello. Al contrario: se sentía libre y sabía muy bien en qué quería emplear aquella libertad.
Con cierta pereza, se estiró todo cuanto pudo en su cama y se detuvo unos segundos a mirar los rayos de sol que se colaban por la ventana de su habitación. Su tierna sonrisa se amplió todavía más y respiró profundamente, sintiéndose bastante entusiasta.
La muchacha no tardó en levantarse de su posición horizontal y, casi de inmediato, comenzó a tararear y murmurar la letra de una canción que de pronto había empezado a sonar en su cabeza. No tardaron sus pies en unirse a la fiesta, llevando a la chica a bailar en la soledad de su habitación.
Hoy, después de tantos días, había amanecido bien. No, no se habían arreglado las cosas con su amigo, pero tampoco lo necesitaba en ese instante para sentirse bien consigo misma.
Ella estaba alegre, estaba feliz y llena de esperanza. Eso le bastaba para no querer parar sus torpes y casi ridículos pasos de baile.
Apenas estaba ataviada con una camiseta de tirantes blanca y unas bragas estilo culotte negras. Su pelo estaba completamente despeinado, con cada mechón en una dirección diferente y las puntas casi enredadas, pero eso a Danielle le daba igual. Se miraba en el espejo y todavía se veía guapa, sexy, atractiva. Ni siquiera sentía la necesidad de usar maquillaje para disimular alguna que otra rojez o imperfección. Tal y como estaba en ese momento la satisfacía.
Al escuchar el ruido, el viejo perro de la casa acudió a saludar a su dueña a su dormitorio. Ella, que aún seguía inventándose pasos de baile, lo recibió con alegría y, por una vez en años, se permitió dejarle un suave y cariñoso beso sobre la sien del animal.
- Buenos días, Coco.~ -le susurró con dulzura antes de salir de aquellas cuatro paredes en dirección al salón de la casa. Aquella mañana estaba sola en casa, pero esta vez no se sentía desgraciada por ello. Al contrario: se sentía libre y sabía muy bien en qué quería emplear aquella libertad.
Confession 021
Me estoy muriendo de miedo.
Aaaaaish, odio las exposiciones, odio hablar en público, odio...Creo que odio hablar en general. ¿No podría ser absolutamente todo por escrito o mediante mensajes? Los tímidos de este mundo estaríamos toda la vida en nuestra zona de comfort y se acabarían los titubeos, el nerviosismo y las mejillas sonrojadas.
Ah, sí, estoy a menos de una hora de un examen oral. Y no importa que lo vaya a hacer sobre una asignatura en la que vaya sobrada o que mis otros dos compañeros sean de lejos inferiores a mí(¿dónde coño has dejado la humildad, Danielle?) en nivel de destreza y conocimiento, yo simplemente me pongo excesivamente nerviosa con solo pensar que voy a estar siendo examinada y que todas las palabras que salgan de mi boca van a ser analizadas con lupa.
¿Hay alguien que se quiera presentar al examen de Cambridge de Inglés C2.2 por mí? ¿Puedo quedarme simplemente con el C2 que ya tengo y ser feliz? ajksfhaskdjfhj.
Wish me luck, please.~
Aaaaaish, odio las exposiciones, odio hablar en público, odio...Creo que odio hablar en general. ¿No podría ser absolutamente todo por escrito o mediante mensajes? Los tímidos de este mundo estaríamos toda la vida en nuestra zona de comfort y se acabarían los titubeos, el nerviosismo y las mejillas sonrojadas.
Ah, sí, estoy a menos de una hora de un examen oral. Y no importa que lo vaya a hacer sobre una asignatura en la que vaya sobrada o que mis otros dos compañeros sean de lejos inferiores a mí
¿Hay alguien que se quiera presentar al examen de Cambridge de Inglés C2.2 por mí? ¿Puedo quedarme simplemente con el C2 que ya tengo y ser feliz? ajksfhaskdjfhj.
Wish me luck, please.~
Suscribirse a:
Entradas (Atom)