El pasotismo no es mi religión, pero lo practico que da gusto.
En el mundo existen personas fuertes y débiles. Dentro de estos últimos, a su vez, se encuentran los que fingen ser del otro grupo.
Si le preguntasen a mis conocidos y amigos sobre mí, todos dirían que soy una chica madura, pero, sobre todo, de carácter fuerte. Si le preguntasen a mi madre, en cambio, diría que soy demasiado dulce y sensible para este mundo. Filtrando un poco las exageraciones de una madre, ¿con qué versión nos quedamos?
Como mencioné antes, puedo ser la muchacha más pasota que encuentres que mida más o menos lo mismo que un hobbit. Sí. Pero, ¿soy realmente así o es un mecanismo de protección? ¿Se trata de mi pequeña armadura? ¿O soy una insensible, como muchas veces me han llamado?
La respuesta es obvia incluso para el que lea esto sin conocerme de nada. Obviamente mi madre está más cerca de tener razón que mis amigos. Aunque no siempre haya sabido los motivos de mis lágrimas, me ha visto derrumbada en mi propia oscuridad. Por dios santo, vivo en su casa. ¿Cómo no iba a conocerme tras veintipocos años?
Me hago la fuerte. En demasiadas ocasiones finjo que las cosas me resbalan y que los comentarios no me afectan. Por culpa de ello, he perdido grandes oportunidades, he decepcionado a personas que me importaban y encima he regresado a casa a llorar en mi cama como una gilipollas.
A veces me sale de manera consciente; otras veces trato de mantener tanto la calma porque considero que lo requiere la situación, que las personas a mi alrededor lo interpretan como que soy una pasota. Bueno, seamos justos. Los que tienen algo en mi contra, lo consideran pasotismo. Los amigos que me quieren, lo toman como una muestra de lo fuerte que es mi carácter. Ay, si ellos supieran la de lágrimas que han derramado estos ojos en la soledad,...
Claro que existen las ocasiones en las que finjo que algo no me importa o no me duele para no hacer sentir mal a la otra persona, o no poner incómodo el momento.También, si tu comentario me ha cabreado, no voy a sacar las garras (no al menos las 254864 primeras veces. A la siguiente, te jodiste, amigo). Probablemente solo vaya a hacer que me lo tomo a broma o que no me ha molestado.
Ahora mismo estoy en modo pasota con mi amigo. Sí, lo sé, dije que pasaba y he estado pasando. Luego tuve una recaída en estos días, pero ha vuelto a cabrearme. Ahora ya sí que paso y lo hago de manera consciente. Va a creer que me da más igual que unas hormigas en un jardín remoto al oeste de Singapur.
¿No me habla? Ok, yo ya me cansé de iniciar conversaciones para que se me ignore, mienta o responda con una estúpida carita. Si quiere algo, que venga él y yo ya me pensaré en qué momento devolverle la moneda.
¿Rencor? No te creas. En cuanto me hable, caeré en sus brazos porque creeré que me ha echado de menos. Patética yo.
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