Yo hoy no me levanté preparada para esto.
¿Qué hacer cuando un amigo que vive a kilómetros (y cuando digo km, me refiero a muchos de verdad, miles y miles) y es super adorable contigo te pide que seas su novia tras semanas de bromitas?
Srsly, quiero que me diga que esto es también una broma. No quiero que se pongan las cosas incómodas ni quiero tener que rechazarle. Es de lo más amor que he conocido en los últimos meses, no quiero perder el contacto con él ni quedarme sin tener a quién visitar en verano cuando vaya a verle.
Juro que si no fuera por la distancia, le daría una oportunidad a mi pequeño príncipe coreano.
Yep, Seoul bitches, he's S. Korean.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Confession 011: Ko-so Ko-so
Lo que yo decía, que se acerca el calor.
Ay, la prim-...Espera, ¿hemos entrado ya en estación nueva?
Siempre he sido un desastre para estas cosas. Mis amigas o compañeras de clase
saben decir de qué signo zodiacal eres con solo oír tu fecha de nacimiento, así
que por supuesto, también saben cuándo empieza o termina cada estación del año.
Yo nunca he tenido esos conocimientos en mí…pero creo que sí, ya es primavera.
Y si no, fuck you bitches, hace calor y lo parece. That’s enough for
me.
Tal y como anunciaba en el final de mi entrada previa a la anterior,
la época de tener ocupadas las manos
traviesas ya está aquí. Hace buen tiempo, las hormonas por algún motivo se
alteran, todos queremos sexo amor y, a una edad de universitaria, más
aún.
Por un lado, es cierto que las cosas con mi amiguito se
están calentando poco a poco cada vez más y aquello me agrada. Ahá, ahá, ¿para
qué ocultarlo? Tengo ganas; no he hecho nada con nadie desde…diciembre o puede
que todavía fuese noviembre.
Tenemos planes de irnos a la playa, a Tarifa, en cuanto
terminemos los exámenes. Eso es…en un mes y medio más o menos. Sin embargo,
parece que la espera se nos está haciendo un poco larga en el calendario. Por
ese motivo, anoche mismo estuvimos conversando de ir ya este próximo fin de
semana a un piso suyo. Ahm, quedan 2 días y yo tengo mucho que depilar.
Por otra parte, durante esta semana santa estuve en una
fiesta con unos amigos y bebimos. Algunos nos pusimos especialmente tontitos y,
bueh, un azote en el culo, unas cuantas (poco) sutiles indirectas y un baile
con demasiado refregón parece ser que es la receta para que me ponga a punto
incluso con mi amigo bi. ¿Le suena patético a alguien más aparte de a mí misma?
El chico es increíblemente guapo, eso no se lo vamos a negar, pero tiene más pluma
que una almohada. Sin embargo, su lado hetero cuando sale a relucir es...wow.
Obviamente no pasó nada. Beber, se bebió mucho y el sueño
llegó pronto cuando dieron las 6. Al día siguiente me quedé con las ganas en realidad y este
fin de semana hay otra fiesta como la anterior. Quiero volver por si se repite
la situación y tengo más suerte, peeeeeero…No, no, no, es mala idea. ¿Cómo va a
estar bien acostarse con tu amigo? Y si tenéis memoria para las fechas,
¿cómo va a estar bien acostarte con tu amigo delante de tu amigo?
Por otra parte, mi compañero de clase genial también está
siendo primaveralmente genial
conmigo, pero sobre esto os haré algún día una entrada propia. De momento sólo
comentaré que me ha dicho abiertamente que conmigo follaría en cualquier momento
que se lo propusiese y que cree que en una relación sin compromiso, él comenzaría
a sentir algo por mí. Aish, ¿por qué tendrá novia? ¿Y por qué cojones ha cogido
la costumbre de abrazarme al verme? Qué mono es cuando quiere.
Conclusión: calor, calor, calor. calor.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Confession 010
Me gustan los líos, creo.
Es gracioso. Tengo la teoría de que me gusta el drama y en
realidad interiormente me la juego a mí misma para tener embrollos en mi vida. Será que la tranquilidad me aburre.
Ahora que por fin todo estaba tomando cierto cauce
controlado y que las nubes de las dudas empezaban a despejarse para dejarme ver
con claridad mis auténticas decisiones en el firmamento, vuelvo a autocrearme
una pequeña borrasca que se está acercando lentamente, haciéndose notoria en mi
visión.
¿No se me entiende bien? Pues veréis, aunque aún no lo he
hablado con mi ex, ya había tomado la decisión de dejarle todo resuelvo para
centrarme en mi amigo, por supuesto,
antes del miércoles, que es cuando tenemos la “cita”.
Las cosas estaban yendo realmente bien y
la relajación que sentía era ya hasta casi cómoda. Mi amigo y yo hemos pasado
unos días de lo más entretenidos e íntimos. Sin embargo, supongo que mi
subconsciente no es feliz con tanta paz.
Hace un par de semanas conocí a una chica de mi clase.
Divertida, graciosa, simpática, guapa y real
(Cuando me refiero a este concepto, trato de abarcar la idea de que no es
prepotente, no intenta quedar por encima de nadie ni nada, no se las da de
altiva y se la ve sincera en sus ojos). He de reconocer que me acerqué a ella
porque vi que empezaba a ser quizá
demasiado cercana a mi genial compañero
de clase y yo simplemente no quería ser una asocial. En otras palabras, me
metí entre ellos dos as a cock-blocker.
Al final esos pequeños celos o sentimiento de
territorialidad me desaparecieron al ver que la muchacha era en realidad interesante.
Muchos saben que en realidad es difícil que me fije en una
chica. Tiro más hacia los hombres a pesar de mi pansexualidad, cuestión de preferencias, you know. Entonces,
cuando en mi radar entra una de mi mismo género, esta llama mi atención el
doble. ¿Cómo explicarlo? Digamos que si se trata de un hombre, mi atracción es
mayor; pero si es una chica, me intriga más lo que yo misma esté sintiendo por
la susodicha.
Puede que me esté obsesionando con el tema, pero cada vez
que estoy cerca de ella me pregunto cómo sería besarla, cómo reaccionaría si lo
hiciera y si ella me daría una oportunidad. ¿Son tonterías? Pues así empecé a
fijarme en mi segunda novia y duró un año aquello.
La cuestión es que quiero hacer las cosas bien con mi amigo,
ya que este se está ilusionando bastante conmigo. Por eso mismo, ahora me viene
muy mal llenarme la cabeza de dudas y pensamientos relacionados con esta
compañera de clase…pero tampoco puedo evitarlo.
Si que me guste una persona en serio es ya un acontecimiento poco usual, que se trate de una mujer, es aún más inaudito. Esta pequeña artista
frustrada, feminista, exporreta, exadicta a las redes sociales, death metalera
del estuche de Hello Kitty que se pone nerviosa cuando me habla y me lanza
muchas miradas cuando cree que no la veo, ha conseguido colarse en mi radar, ¿cómo
no hacerle caso? Sé que más adelante voy a tener problemas por ello. Agh, Danielle…No tienes remedio, ¿verdad que
no?
lunes, 14 de marzo de 2016
Sticky sticky.
¿No es genial cuando empiezan a surgir esas miraditas que
dicen más que callan, esas sonrisitas que delatan pensamientos internos y esos
pequeños y no tan sutiles comentarios con doble sentido?
Creedme que adoro esta fase y, aunque tengo experiencia y
facilidad para desenvolverme en ella, eso no quita que a veces se me haga difícil
cuando sabes que todo puede ir en serio.
Quizá necesite algo más de confianza para mostrarme en todo
mi esplendor ante él. Quizá tenga que prepararle mejor, no quiero que se me
asuste al primer contacto (I’m so blunt sometimes..~).
Y no mentiré, me encanta ese lado completamente inocente que
posee. ¿Será real y seré yo quien tome el control y la dirección? ¿O será que
en esto también es como yo y bajo esa apariencia de pureza se encuentra toda
una bestia difícil de controlar? Mhng, qué ganas le tengo a este hombre y no
debo de ser la única a la que se le provoca algo así. Al parecer mis besos
levantan…pasiones.
Es fácil de sentir en el ambiente. Pronto será tiempo
de mejillas sonrojadas y manos traviesas.
lunes, 7 de marzo de 2016
Confession 009
Soy carne de transporte público.
Bueno, en realidad sólo de autobús y ocasionalmente metro.
El tren no lo toco, pero captáis la idea: no tengo el dichoso carnet de
conducir. Sí, sí, ya sé que pude habérmelo sacado hace ya años, pero…meh,
el poco interés y la pereza me pudieron.
Al salir del instituto, muchos son los jóvenes que deciden
apuntarse a la autoescuela y aprender a conducir durante el verano previo a
empezar la uni. ¿Qué hice yo? Preparar las asignaturas de matemáticas y
química que me habían quedado para septiembre y por las que no pude hacer
selectividad en junio como la mayoría.
Al empezar la uni, entré en una carrera que no iba a ser la
definitiva mía. Pensaréis que podría entonces haber aprovechado esa
oportunidad, ya que no me iba a tomar ese año en serio. La realidad, sin embargo, fue que entré en el
grado de filología clásica. He mencionado antes mates y química, ¿cierto?
Exacto, yo era de ciencias de la salud. No había visto ni latín ni griego en la
vida, pero con dos cojones aprendí lo necesario para sacarme el primer curso bien feliz y, eh, a nivel universitario. Por supuesto, esto me llevó bastante tiempo y tuve que posponer mi matrícula en la autoescuela. Tampoco me importó; por algún motivo, nunca sentí gran interés por conducir.
Como es de esperar, esa falta de motivación fue aumentando a la vez que fueron pasando los años. El autobús es cómodo, ¿sabéis? Y no tienes ni que preocuparte por aparcar, seguros, choques o gasolina. Ves mundo a través de una amplia ventanilla y vives experiencias muy sorprendentes.
La vida podría haber continuado así durante más tiempo, pero, lamentablemente, comencé a trabajar. Con esta nueva experiencia, me di cuenta de que mis movimientos están bastante limitados por el transporte público, sus horarios, su velocidad, el dinero del que disponga, y que no es tan cómodo ir de parada en parada cargada con mochila, maletín del almuerzo, abrigo, documentos para trabajar y monedero.
Quiero apuntarme a la autoescuela. Por primera vez en la vida, considero que es algo necesario y por primera vez le veo la utilidad que tantos me decían que tenía. También creo disponer del dinero para ello, aunque entonces tendré que decirle adiós al viaje de este verano. Sé que tener el carnet no es conseguir automáticamente un coche, pero para días urgentes, el de mis padres está ahí, y, oye, dejaré de ser por fin la única entre mis amigos que no conduce.
Eso sí, no os fiéis de mí, no penséis que me lo sacaré a la primera y tampoco salgáis a la calle mientras yo esté al volante. Peligro de muerte, bitches.
Como es de esperar, esa falta de motivación fue aumentando a la vez que fueron pasando los años. El autobús es cómodo, ¿sabéis? Y no tienes ni que preocuparte por aparcar, seguros, choques o gasolina. Ves mundo a través de una amplia ventanilla y vives experiencias muy sorprendentes.
La vida podría haber continuado así durante más tiempo, pero, lamentablemente, comencé a trabajar. Con esta nueva experiencia, me di cuenta de que mis movimientos están bastante limitados por el transporte público, sus horarios, su velocidad, el dinero del que disponga, y que no es tan cómodo ir de parada en parada cargada con mochila, maletín del almuerzo, abrigo, documentos para trabajar y monedero.
Quiero apuntarme a la autoescuela. Por primera vez en la vida, considero que es algo necesario y por primera vez le veo la utilidad que tantos me decían que tenía. También creo disponer del dinero para ello, aunque entonces tendré que decirle adiós al viaje de este verano. Sé que tener el carnet no es conseguir automáticamente un coche, pero para días urgentes, el de mis padres está ahí, y, oye, dejaré de ser por fin la única entre mis amigos que no conduce.
Eso sí, no os fiéis de mí, no penséis que me lo sacaré a la primera y tampoco salgáis a la calle mientras yo esté al volante. Peligro de muerte, bitches.
Amigo mío, ¿y tú quién eres para mí?
Precisamente
ayer, mientras le comentaba a mi ex que había conocido a otra persona, me di
cuenta de que tenía grandes dificultades para explicar lo que sentía por mi
amigo y lo que el susodicho despierta en mí.
Es verdad
que pensando en el tema me quedo en blanco y no sé explicarlo. No, no es esta una
bonita línea de película en la que alguien dice “con solo su presencia, mi
mente se para y me desaparecen las palabras” y, honestamente, espero que no sea
eso lo que me pasa.
Explicarme y
expresarme siempre fue mi fuerte, pero, ¿cómo es posible que en lo relacionado
con este chico, me vuelva tan word-less? Fuck it, de verdad no se me ocurre
otro sustantivo en mi idioma.
Debería
tratar de empezar desde el principio, ¿verdad? ¿Cómo empezó todo? Ay, si me vierais…La sonrisa boba me sale automática y todavía no he empezado.
Pues, si no
recuerdo mal, una amiga nos avisó a todo nuestro grupo para salir el siguiente
fin de semana a cenar y tomar unas cervezas con la excusa de que volviéramos a
reunirnos con un compañero suyo de clase del instituto que hacía siglos que no
veía. La cuestión es que, aunque los demás no fuéramos cercanos a este
muchacho, todos (o la gran mayoría) procedemos del mismo instituto y nos
conocemos un poco tirando a bastante.
Personalmente,
aunque no estuviera en la misma clase que él, sí le conocía lo suficiente como
para saber su nombre y apellidos por completo, dado que, una vez que repitió 2º
de ESO, cayó en mi curso. Esto significaba que las excursiones las hacíamos
juntos y que, en las asignaturas comunes, teníamos a los mismos profesores
hasta 2º de bachiller. Quitando esto, este chico y yo nunca fuimos amigos, ni
creo recordar ninguna conversación con él de más de dos o tres palabras.
Sin embargo,
bueh…Un verano coincidimos en las mismas clases de refuerzo para matemáticas
(las cuales ofrecía mi mismo instituto, por cierto. En mi opinión eran una
forma de comprar tu aprobado en septiembre, porque eran 50€ por mes, siendo dos
meses de vacaciones de verano…) y yo no pude evitar fijarme en él. Nada especial, eh. Simplemente me gustaba lo animado
que estaba siempre, lo mucho que todos se divertían gracias a sus comentarios,
lo gilipollas que era (con amor) y lo mal estudiante que no podía evitar ser.
Maldito...De todas formas, siempre me consideré demasiado aburrida como para
estar en su grupo de amigos, así que me limitaba a tener un pequeño cuelgue por
él desde lejos. Pasadas esas clases, me olvidé de todo.
Cuando mi
amiga nos comentó que él tenía ilusión por volver a vernos, en especial a mí,
porque al parecer llevo meses pasando de su petición de amistad en Facebook,
pues me arreglé para ese día en especial. No tenía ninguna intención en
concreto para con él, pero reconozco que mi mente fantaseó un poco con el “¿y
si resulta que ahora sucede algo entre nosotros y le gusto?”. ¿Me levantaría con ego ese día? Fue una
divertida mezcla entre “Quiero que los del instituto vean que ahora estoy buena”
y “No cerremos las puertas a ninguna posibilidad”. Lo más triste es que ahora
mismo ni siquiera recuerdo qué ropa me puse, solo que me alisé el pelo…mejor
dicho, pelazo, porque me llega hasta la cintura sexymente, fuck yeah.
Bueno, esa noche
al final ná de na’, o eso pensé
cuando no vino a cenar y tampoco apareció durante las primeras dos rondas de
cerveza de mis amigos. Cuando ya estábamos bien acomodados en el sofá de una
esquina de un pub, jugando a las cartas, por fin llegó y se nos unió. ¿Sabéis? Las
cosas no habían cambiado nada. Él seguía siendo un bobo demasiado adorable y…yo
seguía siendo una mudita. Aish…
Algo que no
sabía es que el chico es también jodidamente amable y simpático con cualquiera,
incluso desconocidos. Sin dudarlo, se ofreció a llevarme a casa para que no
volviera sola a las 4 de la mañana. Luego no hizo falta, porque otra amiga de
mi amiga, una que tiene coche, se ofreció a llevarme también.
Lo “extraño”
comenzó precisamente al llegar a casa. Quizá para otros es lo usual, pero
pasarnos hablando por whatsapp desde las 4 a las 9 sin parar y sin siquiera
notar el paso de las horas, fue para ambos de nosotros sorprendente…y especial. Él sin duda se interesó por
mí; yo sin duda me vi atraída hacia quien me tira los trastos, como siempre.
Jeje, no pudo resistirse a pedirme vernos de nuevo la misma noche siguiente de
reencontrarnos y yo nerviosa encantada, eh.
Unas cuantas
quedadas más y días enteros hablando como gilipollas adictos, nos acabaron
llevando a besos y muestras de cariño bastante…agradables. En algún momento me
perdí a mí misma y me ilusioné con que de ahí saliera una relación, la primera
de los últimos seis meses que de verdad me tomaría en serio. Pero nada es tan
hermoso...ni sencillo.
El resto de
la historia ya ha sido comentada a grandes rasgos. Ahora viene el quid de la cuestión:
¿qué siento yo?
Durante
varias semanas me planteé que en realidad solo me hubiera ilusionado la idea de
que alguien mostrase interés en mí y más si se trataba de alguien tan increíble
como él. Pero el tiempo está pasando y, lejos de olvidarme de todo como en las
otras ocasiones en las que me ha pasado lo que digo, sigo estancada en él.
Dado esto,
tengo entonces que pasar a pensar en que realmente siento algo. De acuerdo, veo natural y plausible que me hubiera ilusionado
por su forma de ser y, si aceptamos esto, la pregunta sería “¿en qué punto se
encuentran mis sentimientos?”. La respuesta…sigue siendo una incógnita.
Vayamos por
partes, plisu kudasai. Lo que siento,
¿es bueno o malo? ¿Amor u odio? ¿Simpatía o cariño? ¿Amistad o algo diferente?
¿te gusta ya o…? Agh, ¿y yo qué sé?
Simplemente
es alguien a quien tengo muy presente en mi día a día aunque no le vea y,
cuando sí le veo, me hace sonreír con cada pequeñez que diga o haga. Es alguien
a quien, cuando estamos en grupo, me cuesta mirar, o mantener la mirada fija en
sus ojos. Es alguien que cuando abrazo me es imposible soltar. Es alguien a
quien me gusta mucho besar. Es alguien con quien quiero acurrucarme en un sofá
con una mantita. Es alguien con quien quiero vivir muchas cosas. Es alguien a
quien quiero impresionar para que mire en mi dirección. Es alguien que consigue
mantenerme despierta de madrugada hasta las tantas. Es alguien que me cabrea si
pasa de mi o no me contesta. Es alguien que me da miedo porque cambia todos mis
planes de no querer comprometerme y a la vez me asusta con tanto posible
compromiso. Es alguien tan diferente a los demás que parece perfecto. Es
alguien tan impresionante que seguramente no le merezca. Es alguien que, no sé
si ahora mismo me gusta, pero que con
seguridad podría enamorarme. Es alguien a quien temo perder. Es alguien que
consigue hacerme sentir miedo y celos de algo que aún no ha ocurrido. Es
alguien que quiero para mí aunque sé que no tengo derecho. Es alguien a quien
quiero tratar como un novio aun sabiendo que no lo somos. Es alguien que
probablemente no siente nada por mí y cada vez menos. Es la única persona con
la que me imagino ahora mismo.
No es sencillo.
¿Cómo se le
dice? De veras lo pregunto, ¿cómo se le dice a tu ex que te liaste con ella y
que le dijiste que la querías, pero que no era lo que parecía, que para nada
quieres una relación con ella por segunda vez? ¿Cómo se sale bien parada de esa
situación? ¿Cómo le cuentas que no sientes nada, que te da igual que tenga a
otra chica o mil líos, que el problema no está en que me preocupe meterme en
medio, sino que ni siquiera tengo motivos para hacerlo?
No siento
nada; no la quiero, no al menos como algo más que una amiga que fue mi pareja.
Siento curiosidad por cómo es ella tras los muchos cambios que dice haber
logrado; me encantaría tenerla en mi vida una vez más, ser lo que podríamos
haber sido si hubiésemos seguido siendo compañeras de clase que salen en grupo
de excursión tras una larga sesión de la asignatura más aburrida que pudiéramos
tener en el grado. Lo lamento, pero no puedo siquiera sonreír cuando de broma
se muestra extremadamente segura de sí misma. ¿Que voy a ser suya? ¿Que es el
amor de mi vida? Ahm…C-claro, si tú lo dices…
Ayer traté
de romper la burbuja con el gran martillazo que tenía en mi poder, pero resultó
ser una gilipollez. Sí, he conocido a otra persona y sí, nos dimos unos cuantos
besos hace…¿un mes? Ñeh, flojo. Sí, me dio permiso para hacer lo que quisiera
con él, pero desde hace dos semanas no nos vemos y desde hace 4 días no
hablamos. Pf, más flojo aún.
¿Qué
estupidez es esa? Parece más una excusa inventada rápido que un motivo para no
aceptar la invitación que me quiere ofrecer mi ex. Hasta ella misma se lo tomó
a risa y no es para menos. Por más que me atraiga mi amigo, si yo no hago nada
ni él tiene interés en nada, ¿qué hay? Pues nada, absolutamente nada.
Quizá lo más
razonable sea ser directa y decirle que en realidad ella ya no me interesa,
pero me cuesta tanto dar malas noticias y me asusta tanto hacerle daño a los
demás…Pf, eres inútil, Danielle.
jueves, 3 de marzo de 2016
Confession 008
Soy más mascota que humana.
Me gustan los gatos. Desde pequeña los adoro y me vuelven loca con esa suavidad, esa actitud, esa forma y ese interés que a veces muestran. En realidad me encantan todos los felinos en general, pero como tener un tigre en casa es complicado, lo dejaremos en que me gustan los gatos.
Cuando era pequeña, tuve uno durante unos meses o quizá un año. La verdad es que era demasiado inconsciente aún como para saber cuánto estuvo en casa antes de que nos lo...hicieran desaparecer.Putos vecinos.
Hasta aquí, todo normal, ¿verdad? Las caras raras vienen cuando digo que...maúllo.
Ehm...sí.
Maúllo. Así es y no como parte de algún juego o en un momento puntual. Es una costumbre, más o menos. Tampoco es que me ponga a hacer estos sonidos cada 5 minutos, pero sí que se me escapa frecuentemente un "miau" en los silencios incómodos y en los momentos que no sé qué decir.
Esto luego es un problema, porque si ya de por sí dicho silencio no estaba siendo cómodo, ¿cómo arreglas ahora que acabes de imitar a esa peludita mascota de mi infancia? Estoy segura de que me habré ganado miles de miradas de desaprobación y la imagen de una chica peculiar a lo largo de los años por esta causa.
A su vez, mis pequeñas muestras de mi personalidad gatuna también son frecuentes cuando me siento en demasiada confianza o en extrema dicha. Por este motivo, mi ex tuvo que aguantarse y aceptar que en excesivas ocasiones, mis respuestas se limitaran a un "¿miau?", "mia", "miu", "miu-miu" o "marramia-marramiau".Por dios, estoy loca. Por suerte, me quería lo suficiente como para pensar que esto era adorable e incluso aventurarse a tener conversaciones en mi mismo "idioma". Oh, y sí nos entendíamos, lo cual es de valorar.
A día de hoy, trato de quitarme esta costumbre, pero, como cualquier otro hábito, no es sencillo. A pesar de que prácticamente ya lo tengo controlado, aún hay veces en las que este lenguaje mío natural sale a relucir.
Esta mañana, por ejemplo, al despertar encontré en mi whatsapp un mensaje de mi amigo en el que me llamaba cariñosamente "bicho" (o al menos quiero creer que ha sido con cariño, hum). Sin poder evitarlo, le respondí un "marramiau, el bicho no quiere salir de la cama.~". Todavía me pregunto qué clase de cara pondrá al leerlo y qué clase de pensamientos tendrá sobre mí, ish, Por favor pido que se parezca un poco a mi ex en eso y lo encuentre adorable, o al menos no demasiado friki.
Yo no tengo remedio. De pequeña jugaba a los "gatitos" con dos compañeras de clase, que basicamente se resumía a caminar a cuatro patas, tirarnos por los suelos a tomar el sol y maullarle a todo dios que pasara cerca. De adolescente me enamoré de los felinos y pasaba tardes enteras buscando fotos suyas o viendo documentales. En la pubertad me vestí varias veces de gatita (nada que ver con algo sexual, lo prometo) y, en mi edad adulta, me comunico en su idioma.
Lo dicho, nací para ser gatito y moriré siendo uno.
Me gustan los gatos. Desde pequeña los adoro y me vuelven loca con esa suavidad, esa actitud, esa forma y ese interés que a veces muestran. En realidad me encantan todos los felinos en general, pero como tener un tigre en casa es complicado, lo dejaremos en que me gustan los gatos.
Cuando era pequeña, tuve uno durante unos meses o quizá un año. La verdad es que era demasiado inconsciente aún como para saber cuánto estuvo en casa antes de que nos lo...hicieran desaparecer.
Hasta aquí, todo normal, ¿verdad? Las caras raras vienen cuando digo que...maúllo.
Ehm...sí.
Maúllo. Así es y no como parte de algún juego o en un momento puntual. Es una costumbre, más o menos. Tampoco es que me ponga a hacer estos sonidos cada 5 minutos, pero sí que se me escapa frecuentemente un "miau" en los silencios incómodos y en los momentos que no sé qué decir.
Esto luego es un problema, porque si ya de por sí dicho silencio no estaba siendo cómodo, ¿cómo arreglas ahora que acabes de imitar a esa peludita mascota de mi infancia? Estoy segura de que me habré ganado miles de miradas de desaprobación y la imagen de una chica peculiar a lo largo de los años por esta causa.
A su vez, mis pequeñas muestras de mi personalidad gatuna también son frecuentes cuando me siento en demasiada confianza o en extrema dicha. Por este motivo, mi ex tuvo que aguantarse y aceptar que en excesivas ocasiones, mis respuestas se limitaran a un "¿miau?", "mia", "miu", "miu-miu" o "marramia-marramiau".
A día de hoy, trato de quitarme esta costumbre, pero, como cualquier otro hábito, no es sencillo. A pesar de que prácticamente ya lo tengo controlado, aún hay veces en las que este lenguaje mío natural sale a relucir.
Esta mañana, por ejemplo, al despertar encontré en mi whatsapp un mensaje de mi amigo en el que me llamaba cariñosamente "bicho" (o al menos quiero creer que ha sido con cariño, hum). Sin poder evitarlo, le respondí un "marramiau, el bicho no quiere salir de la cama.~". Todavía me pregunto qué clase de cara pondrá al leerlo y qué clase de pensamientos tendrá sobre mí, ish, Por favor pido que se parezca un poco a mi ex en eso y lo encuentre adorable, o al menos no demasiado friki.
Yo no tengo remedio. De pequeña jugaba a los "gatitos" con dos compañeras de clase, que basicamente se resumía a caminar a cuatro patas, tirarnos por los suelos a tomar el sol y maullarle a todo dios que pasara cerca. De adolescente me enamoré de los felinos y pasaba tardes enteras buscando fotos suyas o viendo documentales. En la pubertad me vestí varias veces de gatita (nada que ver con algo sexual, lo prometo) y, en mi edad adulta, me comunico en su idioma.
Lo dicho, nací para ser gatito y moriré siendo uno.
martes, 1 de marzo de 2016
Conversación conmigo misma.
No me entiendo.
¿Quieres a alguien que
no te quiere?
Nononono, de eso nada, no le quiero.
¿Te gusta?
Bueeeeno… No sé, puede.
¿Le ves futuro?
Siendo sincera, no. ¿Cómo va a tener futuro? Me lo está
dejando todo a mí y ya me dijo que no quería nada por ahora. ¿No se supone que
una pareja tiene que volverte lo suficientemente loca como para saltarte tus
normas?
Tú te las has saltado
con tu ex y no por que te vuelva loca.
¿Eso ahora a qué viene?
A nada. Continúa.
Está bien. Solo es que siento que en realidad no le intereso
en absoluto, que aquello de que su corazón decía que sí, pero su mente que no,
era una excusa. Pienso que en realidad me dijo eso por no hacerme daño.
Tienes parte de razón;
si el corazón dice sí, la mente ya puede cantar misa que le dará igual.
Exacto, o al menos así actuaría yo…
Sin embargo…
Sin embargo es posible que él sea una de esas personas
racionales que hacen más caso a la cabeza que al corazón y más si ya ha sufrido
dos veces…
…
¿Viste lo amor que es? Solo ha besado a tres chicas…Adorable.
Te gusta mucho.
No, aún no. Solo…me interesa. Me atrae, me…apetecería probar
con él.
Su pasado para ti es una gran carga, ¿verdad?
Sí, pero no debería ser así, ¿no? Yo no tendría que ocuparme
de la carga emocional pasada, ¿o sí? ¿me hago responsable y le cuido?
Es lo suyo, ¿no?
Además, Danielle, ¿serías capaz de no hacerlo?
Sabes que no…Sabes que tendría aquello en mi cabeza durante
toda nuestra relación, si es que alguna vez la hay.
¿Todavía te pasa lo
mismo cuando lees su..?
Hm…sí, pero creo, o quiero creer, que es porque lo veo desde
fuera. Es decir, si me enamoro y lo vivo con él, quizá hacer todas esas cosas no
las veo como excesivo. Quizá salgan de mí o quizá muera por hacerlas junto a él…
Sé que de verdad
quieres creer en ello, pero aún es pronto. Ni siquiera sois más que amigos en
este punto.
Bueno, en teoría sí…
¿En teoría? Te dio
permiso para “hacerle lo que quieras” y, ¿tú qué has hecho? Nada. Desaparecer,
dejarle tranquilo. Las cosas se enfrían, Danielle, y una vez la carne asada
está fría, se pone dura y nadie se la quiere comer.
¿Insinúas que estoy perdiendo la oportunidad?
Pienso que si le
quieres, debes ir tras él. Haz caso a lo que te dijo tu ex ayer. No esperes a
que las cosas te lleguen. Muévete tú, dichosa bailarina. Haz honor a tu hobby.
B-Bueno…vamos a quedar la semana que viene…
¿Eso no es demasiado
tiempo? Además, ¿qué harás? O mejor dicho, ¿qué quieres hacer con él?
Be-besarle…
¿Que qué? No te oigo.
Estar con él y besarle…
¿Un tímido piquito?
Co…comerle la boca, abrazarlo, pegarlo a mí, hacer que se
descontrole y me tenga arrinconada contra el muro de mi portal. Tenerle
agilipollado perdido por mí.
Eso está mejor.
Pero...¿y si no quiere? Ya viste lo que dijo acerca de los líos
de una noche, aunque técnicamente yo tampoco soy una de esas y se lo dije. ¿Se
acordará? Y de todas formas, agh…olvídalo. No puede suceder lo del muro. La diferencia
de altura es descomunal…Me da vergüenza. Por dios, ¿en qué estaba pensando?
Mejor que no me acompañe a casa…
Ay, Danielle…
Hormonas
Qué jodidas son, ¿verdad?
Teóricamente sí, pero técnicamente no debería venirme la
regla aún. Faltan dos semanas, bitch. Sin embargo, ya empiezo a notar
los síntomas de que se me está acercando peligrosamente:
1.
Dolores en el vientre.
Todas los hemos sentido alguna vez los días
previos y los siguientes, ya. Te sientes hinchada, te duele caminar, estar
sentada, tumbada, hecha una bolita o completamente estirada. No sabes cómo
posicionarte y nunca lo sabrás. Si de casualidad una postura te vale, a los 10
minutos ya no.
2. Extrema sensibilidad.
Todo te afecta, bueno o malo. Todo te hace
querer llorar. Todo te hace sentir sola e inútil. Cualquier comentario sobre ti
misma te lo tomas a crítica y duele; cualquier cosa bonita que veas por ahí es…demasiado
linda como para no conmoverte.
3.
Mal humor.
Te cabrea. Que hayan dicho eso te cabrea
mucho. Que no te haya dicho nada, te cabrea el doble. Que reconozca o acepte x
cosa es motivo para que le grites. Que haya negado o rechazado x, también le
hace merecerse otros tantos gritos. Agh…Odio puro.
4.
Cariñosa like a babosa.
[Eww…Algo
había que poner.] Quieres abrazar a
esa persona, lo sé yo, lo sabes tú y lo sabe tu mejor amiga porque se lo has
dicho. Quieres verle, quieres besarle, quieres tumbarte en el sofá con la
mantita y que sea tu cuchara. ¿No puedes porque no sois nada? Ok, te vale con
poder apoyar la cabeza en su hombro…Ains,
qué bien huele y qué perfecto es.
5.
Calor, mucho calor.
Cause I got some hot stuff, come and
taste it~ Uhm, sí,
SÍ, SÍ. No lo niegues, tienes ganas y muchas. Fantaseas y provocas. No
vas a parar hasta tenerlo y tampoco veo por qué deberías. A solas, con alguien
o ambas cosas, mh, da igual el modo. Tan sólo disfruta…sobre todo porque días
después vas a tener la entrepierna un poco “no disponible” para visitas.
Brrr…Menudos días me esperan gracias a las hormonas. No sé
si amarlas con todo mi odio u odiarlas con todo mi amor.
Confession 007 - Regretful.
Me arrepiento de haber hecho eso.
Mala idea, muy mala idea es planear hacer algo lógico y
correcto para luego hacer precisamente lo que dijiste que bajo ningún concepto
harías.
Quedar con tu ex no tiene por qué tener nada malo ni debe
ser algo que tengas que ocultar. Si tienes que hacer esto último, es que crees
que tu historia es complicada, pero no, de verdad que no. No lo ocultes, ¿vale?
Yo no lo hice. No quedé con ella a espaldas de nadie y, de
hecho, cuando regresé a casa, lo primero que sucedió fue que abrí whatsapp para
comentar como había ido todo con mi mejor amiga.
Agh, cuanto más lo cuento, más me arrepiento. Soy estúpida, ¿verdad?
¿Cómo es posible que salga de casa diciendo que no iba a permitir que se me
insinuara algo relacionado con estar juntas y regrese habiéndome liado con
ella?
Mi plan era reunirme con ella, abrazarla al subir a su
coche, hablar hasta quedarme saciada y asegurarme de que ella se quedase
tranquila, bajar y volver a mi casa con la conciencia limpia para quizás salir
con mi amigo.
Lo que ocurrió en realidad es que al subir al coche no hubo
abrazo, más bien un silencio incómodo. Hablar sí, tuve que hablar yo, pero no
fue una entrevista de preguntas y respuestas, como yo había imaginado. Fue una
especie de monólogo en el que no me salían apenas las palabras, pero sí las
lágrimas.
¿Tengo que repetíroslo? Soy una llorona.
Lo malo de llorar frente a alguien que te quiere, es que lo
ablandas…y por fin hubo abrazo. Pero es que, además de abrazo, hubo beso. Sí,
señores, soy gilipollas.
En el momento del beso sólo podía pensar en que aquello no
era lo que yo había planeado; pensaba en que días anteriores había acordado
conmigo misma que si me pedía un beso o cualquier cosa similar, yo diría “no
puedo, ya no siento lo mismo y estoy en algo
con alguien.”
Expectation vs Reality? La realidad fue que yo sólo dije “Estás
con alguien” y ella tan solo respondió entre beso y beso “pero te quiero a ti”.
Fuck it.
Lo peor de liarte con alguien que ya ha sido tu pareja
cuando ya no sientes nada, es que tu cuerpo parece recordar el ajeno. Tus
movimientos parecen automáticos. No, no hay ningún impulso que te diga que
estás besando o tocando por amor. Es pura costumbre. Eran los mismos besos de
hace medio año, las mismas posturas, las mismas miradas y sonrisas, el mismo
olor y la misma comodidad; nada había cambiado.
Parte de mí gritaba por dentro que estaba mal lo que estaba
haciendo; la otra parte, demasiado tranquila se sentía en la mentira.
De pronto oí un “te amo” que sonaba de lo más sincero y a la
pregunta de si yo sentía lo mismo, solo pude mantener silencio. Eh, las putas
son muy putas y mienten, pero saben cuándo callar.
Ayer por la tarde, cuando volví a casa, me sentí fatal
conmigo misma. ¿No estaré reanimando ilusiones? ¿Estoy metiendo demasiado la
pata o ella ya es lo suficientemente mayorcita como para saber dónde se mete?
Agh, y todavía me dijo
que tenía que asumir ya que yo era para ella.
Me limité a recordarle la existencia de su actual chica que,
aunque esté a kilómetros de aquí, sigue respirando, pero parece ser que están
en algo “no serio”. Fuck you, bitches, can you please stop this? Estoy harta
de las cosas no serias en cada esquina. ¿Es que ya no sabéis estar en pareja
como Dios manda??
Aish, creo que lo único que puedo hacer es ir de nuevo a
hablar con ella antes de que se ilusione o desilusione y me vuelva a odiar,
pero, ¿qué mierdas le digo? Ya ayer estaba tan arrepentida que me eché a llorar
en mi cama un largo rato. Repite conmigo: LLORONA. ¿O quizá me
eché a llorar porque las cosas hirientes que me dijo antes de liarnos tenían
algo de razón?
Bah.
No quiero volver con ella. Ni estoy preparada para una relación
ni siento lo que debería sentir.
Ahora…sólo hay que decírselo a ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)