lunes, 22 de febrero de 2016

Todo va bien, ¿verdad?

Cuando retomas el contacto con tu ex, aunque sea solo por whatsapp, no puedes evitar ir con cautela, tanto si lo dejaste tú como si te dejaron, al igual que tanto si aún sientes algo como si ya olvidaste hasta vuestra fecha. Sí, vas con precaución y me parece lo más acertado.

En mi caso, dejé yo y aún recuerdo nuestra fecha, pero ya no queda sentimiento alguno. La cautela está ahí más que nada porque: uno, todavía recuerdo las discusiones; dos, porque cabe la posibilidad de que ella no lo haya superado del todo; y tres, no es bueno fiarse de quien te ha estado poniendo verde en su blog durante meses y vuelve a tu vida sin aparente motivo.

De todas formas, para mi sorpresa, nuestras breves conversaciones han sido bastante agradables y amistosas. Sí, ha habido momentos en los que nos hemos puesto a recordar viejos tiempos y situaciones en las que se han mencionado ciertas cosas del pasado. Pero dentro de lo que cabe, todo ha sido muy tranquilo.

Está claro que una amistad no se puede tener, no por ahora, y he podido observar que ella sigue a día de hoy un tanto confusa con su corazón. Yo sí tengo claro el mío y lo mínimo que puedo hacer por ella es no dejar que tome una idea equivocada de nuestras conversaciones. Soy la mayor de las dos por unos meses. Está en mi responsabilidad tener un poco de cuidado por ambas (Sí, salió la coreana que hay en mí).

Por el momento puedo casi asegurar que ella no tiene intenciones de caer de nuevo en un abismo conmigo, lo cual me tranquiliza. En realidad, me siento realmente en comodidad para hablar con ella durante horas, a pesar de que el sentido común me dice que no es la mejor idea “acomodarme” demasiado.

No sé cómo avanzará esto y, hasta entonces, señorita cautela, serás mi acompañante interna en mis conversaciones con mi ex, ¿te parece? Gracias.

Todos tenían razón.

A veces hay que hacer cosas lógicas en la vida. Tus amigos te aconsejan hacerlo y sus palabras tienen sentido, pero, ¿a cuántos no os ha pasado que tiene que llegar alguien no tan cercano a aconsejarte lo mismo para que realmente reúnas el coraje para dar el paso?
¿Nunca? Vale, entonces solo soy yo, que soy muy rara.

Mis amigas me habían dicho y repetido que tenía que hablar con mi amigo para dejar finalmente las cosas claras. Seguro que es algo que hasta vosotros sin conocerme personalmente me lo habríais aconsejado. A mí me daba mucha vergüenza eso de hablarle y quizá dejar entrever un cierto interés por él.
“Tsh, ¿mostrar interés por alguien que no lo tiene en mí? Ni de coña, bitch.”

Sin embargo, tuvo que ser mi genial compañero de clase quien me comentara que lo mejor en cualquier caso era “dejar las cosas claras para luego poder ser unos buenos follamigos.” Yep, literalmente me dijo eso. Ay, qué perfecto es él y qué poca idea tiene de los ojos con los que le miro.

En cualquier caso, el sábado habíamos quedado mi amigo y yo en grupo, y no sé muy bien cómo, me atreví a decirle que quería hablar con él si en algún momento había una oportunidad. Buenamente el muchacho aceptó y prefirió que hablásemos antes de que llegásemos a encontrarnos con el grupo completo.

Yo ya estaba haciéndome a la idea de que podrían pasar dos cosas: o me decía que quería seguir viéndonos o me iba a rechazar directamente. Para cualquiera de las dos opciones estaba preparada. Me hubiese dado igual una que otra en ese momento, así que cuando me dijo que lo sentía pero que no era el momento, en mi mente hubo paz. Por fin tenía la respuesta clara que necesitaba y además yo ya sabía que él no iba a estar preparado.

Una vez las cosas se aclararon pudimos ir al punto de encuentro y…juro que estaba conforme y tranquila con todo, pero…¿por qué me cuesta soltarme de sus abrazos? ¿por qué huele tan bien? Ay, ¿por qué no me atrevo a mirarle? Maldita sea, ¿por qué es tan guapo?

La tarde fue bien. La pasamos bien jugando, riendo y comiendo. Juraría que hasta él trató de llamar mi atención de alguna manera no tan discreta, pero…hum, mejor no vayamos por ahí, Danielle.

Por la noche, ya en mi cama, su pregunta llegó y yo quise ser sincera, además de toucher son coeur.
“¿Tú estuviste cómoda?”. Ja, esa era la mía. No daré muchos detalles, pero dije lo que tenía que decir, jugué con lo que tenía que jugar y aclaré lo que no había podido explicar en la conversación por la tarde. ¿Resultado? Algo muy abierto, con total libertad para hacerle de todo.

Jeh, perfecto para alguien como yo.

Confession 006

"Yo le tengo miedo al compromiso."

Ya alguna que otra vez he mencionado que eso de tener una pareja en serio, serio, muy en serio, y mi persona, no es una mezcla que acepte con mucha facilidad.
No hace mucho tuve que explicarlo a alguien y me di cuenta de que no se me estaba entendiendo en absoluto.

“No miedo al compromiso significando compromiso, sino miedo al compromiso significando comprometerse, you know”. Exacto, solo me he entendido yo y no muy claro, eh.

Tratando de explicarlo, lo único que logré fue que la persona que me escuchaba pensara que yo no estaba a favor de las relaciones serias y no es eso lo que quería decir, porque…Espera, ¿lo estoy? Ehm…Ya lo debatiremos.

Bueno, no es que últimamente haya sido la máxima representante de la seriedad en las relaciones precisamente y, de hecho, creo que bajo ningún sentido puedo representar seriedad (Blame on my randomness, pls). Pero tampoco voy a decir que no me guste la idea de tener a alguien que esté ahí durante años y años a mi lado, pasando por miles de experiencias juntos y creciendo como pareja. ¿Es una idea muy cursi? ¿muy de película? Bueno, pues así soy yo aunque no haya tenido nada así en bastante tiempo.

En cualquier caso, tampoco soy de esas que está de rollo medio serio con un chico y al mismo tiempo tonteando con otro, mientras a su vez se tira a otros tantos. Ew, eso lo hacía uno de mis recientes “ex algo” y…asquito me da. Tiro más a la monogamia, no sé por qué.

Eso sí, tengo que reconocer que tonteo. Menos de lo que me gustaría y más de lo que debería. No lo hago a propósito, eh. Ya comenté el poco ingenio que tengo y mi total ausencia de chispa. Aun así, mi mente es demasiado inocente a veces o demasiado tonta. También puede ser que tenga un instinto innato en mí que se encargue de mantener ahí la posibilidad que de alguna manera yo también me reproduzca y propague mi especie (????) ok, no.

La cuestión es que a veces A dice cosas sin pensar y la persona B se lo toma como un comentario de flirteo. Entonces A se sonroja y se muere un poquitito de vergüenza, pero al mismo tiempo le gusta el juego…y, como B sigue la misma línea, ella juega hasta que la J se convierte en una F de fuego.  [A-há, menudo juego de letras acabo de hacer ahí…Esto está a la altura de Shakespeare y su soneto 138, ¿ah?]

Tampoco es nada tan grave, ¿no? Estas cosas le pasan a más de uno/a y estoy segura de que es así siempre como empieza el tonteo entre dos personas. El problema viene cuando esto le ocurre a A con más de una persona a la vez y empieza a sentirse demasiado “emocionada” con todos. Ay, Danielle, ¿tanto te gusta la atención?

En ocasiones, del tonteo no pasa. No soy tan popular en los corazones de los demás, pero alguna que otra vez sí que ha habido oportunidad para algo similar a una cita con todos esos sujetos B.

La gran duda es, ¿cómo alguien que prefiere la monogamia ahora parece ser una abejita que va de flor en flor? Bueno, tampoco hay polinización en todos los casos, no exageremos.

El cambio ocurrió hace ya unos largos años, pero solo he llegado a darme cuenta hace unos dos como mucho. Procederé a narrarosla lo mejor que pueda sin entrar demasiado en detalle. ¿Por qué? Pues porque entonces me alargo demasiado y os aburro.

Hubo una vez en mi vida una relación muy hermosa, llena de amor y fuertes sentimientos. Se trataba de una relación en la que la unión entre sus dos enamoradas era lo que primaba. Pasaban días enteros juntas, hablando de todo tipo de temas, debatiendo todo tipo de cuestiones de la vida cuando sus opiniones eran adversas, lo cual también ocurría todos los días. El compromiso entre ellas era tal que era impensable que una de ellas diera un paso sin que la otra lo supiera. Tampoco podría ocurrir que hablase en privado con otras personas, no. Solo la pareja importaba, solo debían estar en el mundo ellas dos. ¿Amistades? ¿Para qué eso? Nadie ayudaría en tu vida ni te apoyaría mejor que tu pareja, ¿verdad? Y más si se trata de una que parecía ser elegida por los dioses del destino para ti. Oír comentarios acerca de trabajar en esquinas o ser comparada con la hembra del zorro también era habitual, pero no por lista o inteligente, eh. En más de una ocasión, se le recordaba a una de las princesitas de este cuento lo poco afortunada que era en su intelecto y lo mal que se le daría sobrevivir sin su amada.
Las noches de irse a la cama con los ojos hinchados y rojos por las lágrimas también eran costumbre, dormirse por el puro agotamiento que esto produce y perder peso por la falta de apetito que surge no eran más que características de esta relación.
Pero, ¿qué se podía hacer? Ninguna de las dos enamoradas era perfecta. Eso sólo existía cuando estaban juntas. Separadas morían como si les faltara el oxígeno. Juntas, la necesidad de la una por la otra, las mataba. Nadie más entendía su amor.
~Agh, fuck this shit. Cut the sugar-coated version.
Hace unos años no estaba eso de moda, pero hoy por hoy habría sido una de esas relaciones en las que tienes que llamar al 016 por ayuda urgente.

Yo no es que sea tonta y no me diera cuenta de que esa no era manera de tratarme, pero realmente sentía que me moriría sin ella. Éramos muy jóvenes ambas y estábamos muy enamoradas. Lo que no pudimos controlar fue la excesiva dependencia ni los celos. Sé que ella tampoco quiso hacerme daño a propósito, así que no tengo razones para culparla u odiarla. Al contrario, la quiero y sé que me quiere. No de la misma manera que hace unos años, pero sí de una que ya no nos perjudica de ninguna forma.

Pero una relación así deja marca y no se olvida rápido.
Han pasado años, pero ya no puedo evitarlo. Cada vez que veo que algo se vuelve demasiado en serio y que requiere compromiso, me acuerdo de cómo lo pasé. Recuerdo lo invasiva que fue esa relación y lo mucho que tuve que dar, lo mucho que tuve que abrirme y el consecuente acceso directo a poder hacerme sufrir.
Sé que no es probable que me pase lo mismo dos veces en la vida, pero tengo aún en mí el miedo a que se repita la historia. Actualmente me agobia el solo hecho de pensar que alguien pueda querer estar sabiendo de mí día tras día, quizá viéndome o esperando escuchar mis vivencias. Me asusta acercarlo tanto a mi vida que tenga acceso a saberlo todo de mí. Me da miedo apegarme a esa persona y de nuevo creer que en su ausencia más me valdría morir.


Para algunos todo esto os puede sonar a tontería. Todas las rupturas se superan, lo sé. Yo no digo que no, solo que actualmente necesito un poco de espacio y sobre todo, ir muy muy MUY despacio si la otra persona pretende de verdad tener algo en serio conmigo. No solo tengo miedo de lo que pueda hacer conmigo esa persona. También lo tengo de mí misma.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Confession 005

Tengo un no sé qué, que qué sé yo, que vuelve loca a la gente de mi alrededor, pero los efectos duran poco.

Eso es lo más cierto que podría decir de mí y os aseguro que sería lo que más oiríais a los demás en una descripción acerca de mi persona.
Por un lado está el punto de volverlos locos de verdad, pero en serio, eh. He ayudado a la economía de psicólogos y psiquiatras en más de una ocasión. #sorrynotsorry #ah,no,queestonoesinstagramnitwitter.

Por otro lado, tenemos el sentido no tan literal de la frase y es el que me interesa comentar hoy. ¿Por qué? No sé, anoche tuve un momento de análisis personal y llegué a una curiosa conclusión.

Como iba diciendo, tengo algo que despierta el interés de los demás durante un tiempo. Después, si yo no echo gasolina al asunto, se acaba el chollo y vuelvo a ser "la chica esa de la que no me sé el nombre y siempre se sienta sola en clase con los auriculares para no hablarle a nadie."
En el caso de que sí me dedique a alimentar ese interés, en algún momento se me queda la despensa vacía y es más rápido de lo que podría gustarle a cualquiera.

En los últimos tiempos, más o menos desde que descubrí que realmente despertaba interés, me he estado preguntando de qué se trata.
He llegado a interesar a los demás sin siquiera decir una palabra. Entonces pensaréis "ah, Danielle es guapa", pero no. No es humildad. Soy fea hasta rabiar, de esas mujeres a las que por favor queréis taparles la cara. Mis ojos son del color más simple, mi nariz es grande y mis dientes están hechos mierda, por lo que me acompleja muchísimo sonreír. Encima mis rasgos no son los habituales en el país en el que vivo, así que no entro en sus cánones de belleza. Por suerte, la globalización me ha estado ayudando a no sentirme tan bicho raro.

Si no soy guapa de cara, quizá creáis que estoy buena, mhmhhm. No, tampoco es el caso. Tengo los genes necesarios para tener las curvas más peligrosas y en las mejores zonas puestas, pero en mi adolescencia me desarrollé más rápido de lo que mi piel podía aceptar, así que...Hola, estrías; adiós a la idea de usar escotes atrevidos en general.
No soy especialmente alta que digamos. Los tacones son necesarios para que llegue a una altura decente.Y de aquellas mencionadas curvas de antes, mejor olvidémonos. Nunca he llegado a pesar más de 55kg ni tenido más de una talla 38 (salvo en camisetas, agh, malditas tetas), pero tras mi más dolorosa ruptura amorosa y su consecuente estado de semi-depresión, esas medidas rápidamente descendieron. Le tuve que hacer entender a mi familia que el hecho de que ahora pesase 47kg y mi talla fuera una 34, no tenía nada que ver con ningún trastorno alimenticio, cosa que aún a día de hoy es tema de discusión en mi casa.
En fin, volviendo al tema, que si antes me daba vergüenza ir con poca ropa porque se me viera barriguita, ahora me atormenta tumbarme en la playa y que se me noten las costillas sobresalir. Ugh...No, no es nada agradable.
¿Descartamos ya el hecho de que este feo insecto palo pueda atraer por su aspecto físico?

Prosigamos.
Lo siguiente que me planteo es que ese interés se despierte porque ser tan callada resulte misterioso. Oye, es posible, ¿no? Al menos solo hasta que abra la boca y comprueben que no soy nada ingeniosa ni divertida. No soy capaz de proporcionar una de esas conversaciones en las que te ríes sin parar y te apetece repetir al día siguiente.
Soy muy racional, sincera, (in)directa, sutil y lógica. Seré pésima en matemáticas y de lista no tendré un pelo, pero soy inteligente, bastante. Sé mucho sobre infinidad de temas, por lo que puedo documentarte...pero también parecerte una pedante sabelotodo insoportable.

Ogh, entonces, ¿qué tengo? ¿por qué a tantos le he interesado? ¿por qué los que han probado han seguido ahí tras de mí durante tanto tiempo? Ah, sí, porque esa es otra. A algunos les intereso y desintereso en cuestión de semanas, pero a los que les intereso y han llegado a "probarme", han tenido serias dificultades para "desengancharse".
Siendo honesta, creo que lo mejor de mí es lo sentimental que soy. Tengo la capacidad de plasmar en las palabras los más profundos sentimientos de amor o dolor; no quiero echarme flores, pero sé conmover hasta las lágrimas y enamorar haceros vomitar por lo cursi que me puedo poner.
También considero que soy cariñosa. Sí, soy bastante cariñosa y me gusta demostrarlo. Soy la niña de los abrazos infinitos y los besitos adorables. Da igual que seas amigo, pareja o familia, si te quiero, te vas a tener que aguantar que no te suelte.
A su vez, soy educada y formal. Ejem, ¿oigo ya cómo me llamáis una Ross Geller? Hum, pues deberíais saber que en este mundo, mi manera de ser me ha hecho ganarme unos cuantos halagos. Me consideran encantadora y me saca una sonrisilla todavía pensar en los momentos en los que me lo dijeron.
Aish, ¿y sabéis cuál es el problema de todas estas posibles razones por las que atraigo de buenas a primeras? Pues que yo no me abro ni me muestro así de genial tan fácilmente. Es más, puede tomarme años ganar la confianza necesaria para ser yo tal cual soy.

Así que la duda persiste. ¿Qué es ese algo que tengo? No está en mi físico, tampoco en mi carácter.
Debe de estar en los ojos de los demás. Ahm, creo que los ópticos no están haciendo muy bien sus trabajos últimamente y, lo lamento, me gusta esto demasiado como para favoreceros tanto como a los psiquitritas de mis amiguitos.



martes, 16 de febrero de 2016

Confession 004

El pasotismo no es mi religión, pero lo practico que da gusto.

En el mundo existen personas fuertes y débiles. Dentro de estos últimos, a su vez, se encuentran los que fingen ser del otro grupo.

Si le preguntasen a mis conocidos y amigos sobre mí, todos dirían que soy una chica madura, pero, sobre todo, de carácter fuerte. Si le preguntasen a mi madre, en cambio, diría que soy demasiado dulce y sensible para este mundo. Filtrando un poco las exageraciones de una madre, ¿con qué versión nos quedamos?

Como mencioné antes, puedo ser la muchacha más pasota que encuentres que mida más o menos lo mismo que un hobbit. Sí. Pero, ¿soy realmente así o es un mecanismo de protección? ¿Se trata de mi pequeña armadura? ¿O soy una insensible, como muchas veces me han llamado?

La respuesta es obvia incluso para el que lea esto sin conocerme de nada. Obviamente mi madre está más cerca de tener razón que mis amigos. Aunque no siempre haya sabido los motivos de mis lágrimas, me ha visto derrumbada en mi propia oscuridad. Por dios santo, vivo en su casa. ¿Cómo no iba a conocerme tras veintipocos años?

Me hago la fuerte. En demasiadas ocasiones finjo que las cosas me resbalan y que los comentarios no me afectan. Por culpa de ello, he perdido grandes oportunidades, he decepcionado a personas que me importaban y encima he regresado a casa a llorar en mi cama como una gilipollas.

A veces me sale de manera consciente; otras veces trato de mantener tanto la calma porque considero que lo requiere la situación, que las personas a mi alrededor lo interpretan como que soy una pasota. Bueno, seamos justos. Los que tienen algo en mi contra, lo consideran pasotismo. Los amigos que me quieren, lo toman como una muestra de lo fuerte que es mi carácter. Ay, si ellos supieran la de lágrimas que han derramado estos ojos en la soledad,...

Claro que existen las ocasiones en las que finjo que algo no me importa o no me duele para no hacer sentir mal a la otra persona, o no poner incómodo el momento.También, si tu comentario me ha cabreado, no voy a sacar las garras (no al menos las 254864 primeras veces. A la siguiente, te jodiste, amigo). Probablemente solo vaya a hacer que me lo tomo a broma o que no me ha molestado.

Ahora mismo estoy en modo pasota con mi amigo. Sí, lo sé, dije que pasaba y he estado pasando. Luego tuve una recaída en estos días, pero ha vuelto a cabrearme. Ahora ya sí que paso y lo hago de manera consciente. Va a creer que me da más igual que unas hormigas en un jardín remoto al oeste de Singapur.
¿No me habla? Ok, yo ya me cansé de iniciar conversaciones para que se me ignore, mienta o responda con una estúpida carita. Si quiere algo, que venga él y yo ya me pensaré en qué momento devolverle la moneda.

¿Rencor? No te creas. En cuanto me hable, caeré en sus brazos porque creeré que me ha echado de menos. Patética yo.

Confession 003

Cuando tu ex te escribe, ¿qué sientes?

Probablemente una mezcla de nerviosismo, miedo, ansiedad, sorpresa, curiosidad y temor por una nueva discusión. Sé que todo depende de la relación actual que lleves con tu ex pareja o del punto en el que te encuentres de la ruptura. Quizá hayan pasado 3 horas o quizá 3 años. Quizá aún esperas una reconciliación o quizá ya ni tengas guardado su número. Lo que sí es seguro es que los sentimientos que evoca un mensaje de tu ex no son los mismos en esas dos situaciones, o al menos no deberían serlo.

En mi caso, digamos que estamos en un punto medio. Han pasado 7 meses desde la ruptura y no ha sido la última que he tenido. Tristemente, tampoco la penúltima. ¿Qué le voy a hacer? I suffocate quickAgh...Sin embargo, sí que debo darle el reconocimiento de que fue la última relación que me tomé con seriedad y que me hizo imaginar un futuro no muy lejano, pero sí muy prolongado.

La ruptura fue...difícil y dolorosa. En más de una ocasión quise retractarme y volver atrás. Más de una vez deseé intentarlo de nuevo, aunque supiera que sería un suicidio. "Abusar del amor en nombre del amor", como dice por ahí mi papá favorito. No, no podía ser egoísta. No podía regresar con alguien que estaba enamorada de mí si yo ya no estaba segura de mis sentimientos. No podía ilusionarla con un futuro perfecto si en realidad no me sentía capaz de dárselo.

La eché de menos terriblemente; la extrañaba hasta ahogar mis ojos cada noche en lágrimas.
Sus reproches se quedaban rondando mi cabeza, mis ganas de pelear no eran precisamente inexistentes.
Pero el sentido común ganó: Haga lo que haga, sientas lo que sientas por sus palabras, solo ignora. Mantente callada y en silencio. No la estás matando; le estás enseñando a seguir sin ti.
Siendo consciente y testigo invisible de sus avances y de lo bien que le va la vida ahora, puedo decir que hice bien. Tengo un cerebro privilegiado, fuck yeah, y aunque no me guste reconocerlo públicamente, lo superé más rápido de lo que es bonito decir.

Pero, entonces, ¡¿por qué diablos te escribe?!
La vida le va bien; la vida te va bien. No hay manera de que te hable por que se haya enterado de que algo te haya pasado. Tiene pareja en la actualidad, metas por lograr y sueños que ya casi puede rascar. ¿Qué le trae de nuevo a ti? ¿Una disculpa por cómo te trató durante la ruptura? ¿Un agradecimiento por haber permitido con tu marcha, la entrada a su vida de una mejor pareja? ¿Quizá apoyo? ¿Un reproche que se quedara sin comentar? ¿Quiere volver a entablar una amistad? ¿...?

Podrían ser tantas cosas y todas dan tanto miedo y provocan tantos nervios,...

Y si ya un mensaje asusta, ¿qué me dices de un audio por whatsapp?
No mentiré. Ver que este duraba unos tres minutos me hizo plantearme realmente en serio que pudiera tratarse de una canción y que en realidad me la hubiese pasado por error. Quizá conoce a otra Danielle o quizá quería mandársela justo al contacto de al lado, a Daniel, pero por un error de dedo, pulsó mi nombre a la hora de compartir ese archivo y...chanchán.

Sea el motivo que sea, la mejor manera de saber sus razones es afrontar el asunto y responder. No sé en el caso de otros, pero en el mío, ahora que ya no quedan sentimientos de por medio, solo queda hacerlo con cordialidad y simpatía.

sábado, 13 de febrero de 2016

Letter to no-one 001

Ya no creo en palabras. 
Es estúpido que sea yo quien diga eso cuando de toda la vida he sido más de expresar que de demostrar y en más de una ocasión mis parejas me han hecho saber lo poco detallista que soy. Me lo han repetido tantas veces que más o menos tengo una clara idea de que como novia no debo de valer mucho. Pero ese es otro tema del que ya hablaremos en otra sesión…~

Quizá de oír tantos reproches por cosas que no hago bien, he aprendido a reconocer mis propios “errores” en otros. Sí, suena muy bien eso de “Oh, ¿por qué no me avisaste? ¡Podríamos habernos visto!”, como si de verdad desearas que hubiésemos pasado algo de tiempo juntos. Pero, claro, el que de verdad algo quiere, se mueve un poco para lograrlo, ¿no? Digo yo que lo normal es que al día siguiente propongas que nos veamos o intentes acordar algún tipo de cita para quedar próximamente.
No, no esperaba verte en absoluto para San Valentín. De hecho, me habrías metido en un problema si me hubieses propuesto quedar en domingo. Pero tampoco esperaba palabrería.
Ugh, ¿de veras que estoy yo hablando del uso de vacías palabras? En las películas siempre nos muestran a una mujer afligida porque su chico solo dice palabras y jamás hechos. Pues, hola, también existen las mujeres que tienen problemas a la hora de "demostrar" cuánto amamos. He estado atascada en este mismo rol en todas las relaciones que he tenido con chicas, así que nunca pensé en que me convertiría en esta clase de mujer que se queja del exceso de palabras y no muestras. Casi me está dando hasta asco. 

Tus repentinas muestras de interés por mí poco a poco están pasando de parecerme adorables a simples ocasiones en las que me hablas porque te aburres. ¿“Coraçao”? No me trates como si me tuvieras algún tipo de cariño. Sutilmente mencionas una botella de vino para los dos en un futuro sábado que seguramente no llegará jamás, ¿soy la única que huele un falso romanticismo? Llegas tarde. Cuando debías acelerar mi corazón no lo hiciste.

No pretendas ilusionarme cuando ya he tomado mi decisión. Puede que sean las jodidas hormonas, que estoy en mis días del mes, pero hoy estoy cabreada contigo. Para mí todo lo “especial” terminó aquella noche. Una amistad, sin comillas, podría aceptarla.

No intentes reavivar una llama que nunca debió encenderse por ti. La indiferencia puede ser mi mayor seña de identidad y la frialdad mi carta de presentación. Aun así, te prometo que podría ser peor.

jueves, 11 de febrero de 2016

Tonight, love is over.

Paso.
Llega un momento en el que simplemente pasas o quieres pasar de algo que ha dado ya demasiadas vueltas por tu cabeza. Yo he llegado a mi límite.
Querido, me gustas, de verdad que me gustas, pero no pienso continuar en esta situación. Me niego rotundamente.
¿Continuar pensando en ti cuando sé que podría enamorarme de alguien como tú? No. Paso de amores no correspondidos, paso de la famosa friend zone.
No te gusto. No te intereso. No piensas en mí. No quieres verme siquiera.
No. Nada. Cero.
Una vocecita dentro de mí me dice que todo eso son mentiras mías, pero de veras prefiero pensar así. No quiero ilusionarme ahora, no de alguien que no podrá darme lo que mi corazón desea.
Fuck, ¿a qué viene contarme que sueñas conmigo y a negarte a contarme detalles por timidez? ¿no sabes que así se me disparan las ilusiones?
¿a qué viene besarme y acariciarme la mano si luego eres tú quien me dice que vamos muy rápido por una mierda de "te echo de menos"?
¿A qué viene decirme que has ido a por pertenencias a casa de tu ex y especificarme que fue solo algo breve, como si quisieras darme explicaciones, si no somos nada ni me ves como algo más?
Agh, fuck you.

martes, 9 de febrero de 2016

Desesperación.

Desesperante, sí.
Desilusionante, también.

Ese momento en el que por inquieta decides cotillear la red social de tu "amigo" y sus fotos te hacen entender el porqué de algunas de las palabras que te ha dicho en las últimas semanas.
Ese triste instante en el que te das cuenta de que aún no está preparado y que no es una excusa que él te vaya a dar, sino que es algo que puedes ver tú misma sin necesidad de que él lo reconozca.
Ahí es, exactamente, cuando ves que realmente no habrá ni hubo nunca un futuro como algo más. 
No te hagas ilusiones, no sirve de nada.
Un amigo no dejará de ser un amigo.
Un amigo con derecho a roce no será nunca un novio.

Maldito corazón que tan rápido se ilusiona.
Malditas películas de Hollywood.

Confession 002

“Tengo más cambios de humor que una menopáusica”.

Sí, lo sé y lo sabemos todas: las mujeres somos un poco complicadas. ¿Para qué vamos a engañarnos? Incluso las que se tachan se sencillas y simples lo son. A las que, como yo, somos algo difíciles no hay forma humana de que nos entiendan. Bueno sí, otra mujer tan rara como nosotras podría.

Ayer mismo estaba con un bajón increíble. Hubo un tiempo en el que días tristes eran mi rutina habitual. Por suerte todo eso quedó atrás y en la actualidad son más los días tranquilos que los sobrecargados de emoción.

Como decía, ayer el desánimo era mi fiel e inseparable amigo. Mala combinación cuando es el día anterior a un examen para el que no has estudiado. Peor combinación si eres sensible y la única persona que te da cierto cariño no te está haciendo nada de caso.

Agh…
Soy una llorona.

Tengo sin embargo algo bueno y es que, cuando tengo que cumplir con algo que le he prometido a una persona diferente a mí, el sentido de la responsabilidad es lo suficientemente fuerte como para que nada me pare. Tener que trabajar me ayudó a mantenerme distraída de pensamientos como “Voy a suspender el examen de mañana, soy gilipollas” o “¿Por qué mierda me dejas en visto y no respondes? ¿tanto te cuesta contestar?”.

A pesar de que estaba realmente desanimada, el trabajo que tengo me agrada bastante, así que, en cuanto entro por aquella puerta, cierta emoción me invade. La sonrisa aparece de manera sencilla y sincera. El tiempo pasa más rápido de lo normal.
En cuanto salí, en cambio, la sonrisa empezaba a parecerme un poco difícil de mantener, tal vez demasiado forzada para el frío que estaba haciendo en la calle. El hecho de saber que tenía por delante además una hora de caminata junto con un particular tour por los supermercados de la zona para hacer un favor en casa, no ayudaba a que me pudiera sentir especialmente enérgica.

Aun así, tengo un secretito. Si dicen que la música amansa a las fieras, cuando yo soy un fantasma en pena, la música me devuelve a la vida. Basta con que desenrede los auriculares y escoja una canción al azar de mi móvil para que los ánimos regresen a mí.  Creedme, una buena canción me hace pasar de un espectro gris a una hiperactiva que canta motivada, baila por las calles y sonríe como si le pagaran para algún anuncio de crema dental. La alegría no me duró mucho, solo hasta que tuve que encontrarme con mi padre 15 minutos después y, claro, no era de recibo estar con él y no prestarle atención por escuchar música.

La noche no fue en absoluto mejor. Hice de consejera para una amiga que probablemente estaba peor que yo, cuando aún no había empezado a estudiar para el maldito examen. No podía dejarla sola con sus problemas. Tenía que estar ahí para ella, dando mis mejores ánimos y consejos.
 Durante la madrugada me fue imposible controlar las lágrimas, pero eran las 4 de la mañana y si no me centraba ya, no sería capaz de hacer nada en el examen que tenía a las 9. Sin embargo, fuck this shit, parecía que a esas horas mi mente ya sólo quería recordarme lo mucho que necesitaba un abrazo y mimos de ese amigo mío que pasa de mí.
Tras un largo debate conmigo misma, acordé cerca de las 5:30 de la mañana que no tendría nada de malo mandarle un mensajito. “Probablemente esté durmiendo y no conteste”, pensé y acerté, pero es que lo que yo quería era una excusa para hablar al día siguiente con él, lo cual ha funcionado a la perfección.~

Finalmente me quedé dormida antes de las 6 y me desperté para las 7. Ahora mismo, tras un examen que me ha salido sorprendentemente perfecto, ha despertado en mí un sentimiento de felicidad bastante agradable.


Ayer todo parecía horrible. Hoy veo el día con mayor ilusión y esperanza. Un examen me ha salido genial, cierto compañero de clase ha sido lo más amor del mundo conmigo, mi fan número uno me ha dado un poquito de amor hoy antes de irse a dormir y mi "amigo" me ha hecho casito durante un largo rato, jejeje. ¡Así hasta creo que puedo conseguir aprobar los dos exámenes de mañana para los que no he empezado a estudiar aún!

domingo, 7 de febrero de 2016

Confession 001

"When it comes to love...I'm helpless."
No es mi intención sonar demasiado como una adolescente que acaba de sufrir su primera desilusión desengaño amoroso. De hecho, creo que ya estoy lejos de poder considerarme una adolescente. Ah, dulce juventud...
Aún me encuentro en mis veintipocos y en teoría estoy en edad de experimentar y "dar amor sin reservas", tal y como dicen por ahí. No me extrañaría que, viendo cómo están los tiempos modernos, jovencitas con la mitad de años que yo seguramente tengan un historial más amplio que el mío.
De todas maneras, no me considero una total inexperta en el amor. Oh, y aunque podría, no me estoy refiriendo al ámbito sexual con esto. En efecto, he probado de todo y no me ha llegado en ningún caso a disgustar, pero eso no significa que sí haya llegado a sentirme completa o realmente satisfecha. No, no tiene nada que ver con relaciones íntimas. Es más bien con las personas con las que compartí esas etapas de mi vida.
Tampoco va a ser esta una de esas entradas de "Mis relaciones han fallado porque mis parejas eran así o asá", no. Si el título de esta confesión es que soy una inútil en el amor es porque reconozco que gran parte de esos fracasos están causados por mí.
La verdad es que siempre he sido una persona con ciertas reticencias al compromiso. Esto es así desde que era bastante joven. Desde niña me aterraba la idea de tener una pareja con la que hubieran citas, encuentros a diario o la típica llamada telefónica cada tarde/noche. ¿Por qué? Bueno, puede que sea por mi evidente falta de autoestima, pero siempre he creído que esas cosas no eran para mí por el simple hecho de que no sería capaz de llevarlas a cabo.
"Venga ya. Yo soy extremadamente callada y aburrida, ¿de qué le voy a hablar cada día? ¿Cómo voy a poder entretener a mi pareja? Cualquiera se aburriría de alguien como yo en menos de una semana y no les culpo". Así básicamente es como estuve pensando durante toda mi adolescencia (y quizá la mayoría de esos pensamientos aún los conservo), pero cuando a los 14 años creí enamorarme por primera vez, de pronto tuve miles de cosas que contar y no había tarde en la que no iniciara sesión en msn (qué tiempos aquellos, ¿hm?) para hablarle a ese primer amor mío, el cual me sacaba nada más y nada menos que cinco años. Largas tardes de tonteo dieron lugar a una especie de relación a distancia con un chico de México.
Recuerdo que viví aquellos dos meses que duró la relación con gran ilusión. Luego esa burbuja se rompió cuando tuvimos una conversación en la que él estaba terriblemente borracho por unas cervezas. Quizá nada inusual en un chico de 19, pero por aquel entonces, eso fue un total turn-off para mí.
No estoy muy segura de las fechas exactas, pero sé que en ese mismo año, quizá mes y medio después de lo del mexicano este, empezó a gustarme alguien de mi mismo instituto; alguien dos años mayor que yo; alguien que me subía la autoestima (porque, sin pretenderlo, me hacía sentir la chica más inteligente del instituto y conseguía que me apreciara un poquito más a mí misma); alguien con quien me pasaba tardes enteras hablando hasta la noche y escribiendo sms durante las clases de la mañana; alguien...con pareja. Qué perfecto y qué incorrecto al mismo tiempo. Como fuera, digamos que este chico tuvo mi corazón cerca de 4 años, aunque lo más justo es decir que los últimos dos años fueron más porque yo no podía olvidar.
Esos cuatro años de estanque en una sola persona dieron tiempo a que llegara a la universidad, en concreto hasta mi segundo año de esta. Y, omfg, esta historia es sin duda la que más me ha marcado emocionalmente. Es larga, demasiado larga. Daría para un post completo o quizá trescientos. No sé si escriba sobre ella, pero por ahora lo único que debe importar es que a día de hoy considero que esta es la primera y única vez que de verdad me he enamorado perdidamente. ¿Ciega por amor? Pls, creo que ni siquiera tenía ojos en aquel tiempo. Nah, es una historia agridulce; es una historia más oscura que colorida...y, sin embargo, no la haría desaparecer de mi vida.
Era la primera vez que mi corazón latía por una chica y creo que recordaré nuestros inicios con el mayor cariño posible por siempre. Además, al contrario que con los otros dos anteriores chicos, con ella es la única que aún mantengo contacto incluso tras haber pasado casi dos años desde nuestra ruptura.
Terminar con ella me hizo daño, mucho daño. Me ha dejado cicatrices que creo que me afectan a la hora de enfrentar relaciones amorosas actualmente, pero como digo, no borraría ni una sola de las experiencias vividas con ella.
Tras ella, mi vida amorosa fue en decadencia. Me tomó muchísimo tiempo superar esa relación y ser capaz de dejar de stalkearla, más cuando sabía que ella aún lo hacía conmigo. Poco a poco pudimos las dos dejarlo todo atrás, pero en lo personal, creo que yo no fui muy afortunada.
El primero que mostró algún interés en mí fue un chico de mi facultad. Varios días conociéndonos en la biblio y en los jardines, y un par de citas tuvieron lugar, pero más allá de la ilusión de "ohh, le gusto a alguien. ¡Yo! ¿Cómo es posible? asdasjg", no consiguió hacerme sentir. Incluso llegamos a liarnos tiempo después, pero, lo dicho, en mi corazón no sucedió nada.
La siguiente que me pidió salir y se me confesó de una manera bastante original y de película fue una compañera de clase. Cierto era que yo había sentido interés por ella anteriormente, así que aquello parecía el último empujoncito para unir dos piezas de puzzle. Esta fue una relación seria para mí, de verdad que lo fue. Ella me hizo aficionada a las llamadas cada noche antes de dormir, a los paseos a solas, a cocinar juntas, caminar de la mano, y a tener rincones nuestros. Oficialmente duró menos de un año (11 meses para ser exactos), extraoficialmente...fue un año y unos meses más. También fue una relación complicada y, aunque ambas tuvimos culpa, reconozco que yo no fui capaz de dar todo lo que ella merecía y tampoco quería forzarme a darlo si no lo sentía de verdad. No me gusta engañar con sentimientos que no son sinceros y así, por mi excesiva honestidad, fue cómo le rompí el corazón, cosa que nunca quise hacer y traté de evitar, pero soy una inútil, no lo olvidemos. Éramos dos piezas que encajaban perfectamente, pero de puzzles diferentes. Afortunadamente, sé que a día de hoy ella es feliz con su nueva chica. Aunque no lo sepa nunca, espero que pronto acaben siendo pareja y sea más feliz de lo que lo fue conmigo.
Tras esta relación fui dando tumbos y no creo que muy afortunados.
Siendo la idiota que soy, tras cortar con mi ex, no pude evitar sentirme atraída por un chico genial de mi clase. Alguien divertido, ingenioso, simpático, altruista, generoso, idiota,...Lo tiene TODO, incluido, agh, novia. Me ha ayudado miles de veces sin saber las miles de cosas que pensaba cuando le tenía a solo unos centímetros de mí. Esas jodidas ganas de decirle "Maldita sea, me gustas". Siempre me ha parecido que está mal mirar a alguien que tiene pareja, así que nunca traté de hacer nada. Lo juro. Nunca va a pasar, pero en el fondo creo que este chico tendría que ser mi pareja...o al menos alguien clavadito a él.
Nos estamos acercando peligrosamente a los eventos sucedidos este verano. Ya queda menos, lo siento por aquella persona que aún siga leyendo este post.
La soltería es a veces muy mala y si le sumas las ganas de sentir que se te acelera el corazón...Pf. 
Podríamos resumirlo en un par de citas con final feliz con un estudiante de intercambio, cuya nacionalidad no mencionaré, pero su país es uno de los que más he deseado visitar en los últimos 6 años. Una tarde muy loca con otro extranjero nórdico a la que a más de una le encantaría "catar" tan solo por su aspecto físico. Un mes y poco más con un gilipollas que sólo vivía para meterme mano, y no lo hacía mal, pero le dio por quererme como novia cuando él era uno de esos tíos que se tiran a tropecientas mujeres y quieren que estas sólo estén con él. Ugh, asqueroso. Una semana con una chica latina muy muy agradable, tres años mayor que yo, pero por la que no pude sentir nada desafortunadamente...y al parecer también le rompí el corazón.
Por último, estuve dos meses con otra chica dos años más joven que yo. El mayor problema que tuvimos es que ella tenía una vida muy ocupada y, literalmente, a las dos semanas de empezar perdí la ilusión por ella. Casi no podíamos estar juntas, se enojaba rápido, le gustaba hacerse la víctima, me mentía a menudo y...cuando estaba conmigo solo quería que la calentase. Si celebrábamos los dos meses el 5 de enero, cortamos el 7. El calendario me dice que ha pasado un mes desde eso justo hoy. Una pena, pues realmente le cogí cariño.
Hasta ahí mis relaciones amorosas finalizadas.
Actualmente me siento inútil en el amor porque tengo un "amigo". No, no es ningún follamigo de esos que están de moda ahora. Tampoco sé si se le debe considerar amigo con derecho a roce, porque no hay roce, ¿o sí? Agh...Soy una torpe para estas cosas. Sólo han sucedido unos cuantos besos y unas cuantas "citas", y aunque me ha dicho ya que por ahora no busca pareja y me llama a menudo "amiga", tanto cariñito me está haciendo sentir algo. Quedarnos hasta las tantas hablando y encontrar tanto parecido no ayuda a que le vea como un amigo más. Me desespera porque hacía tiempo que nadie me trataba con tanto mimo, tanto aprecio. Hacía tiempo que no tenía despedidas en la puerta de mi casa tan inocentes y que mis sonrisas no eran tan bobas. Llevamos unas 3 semanas con "algo" y, como mencioné antes, con lo aburrida que soy, temo que, mientras yo me siga ilusionando, él deje de sentir interés. Y aún así, le veo tan increíble, que dudo que este chico sea para mí. ¿Conocéis esa sensación de que algo es demasiado bueno como para que os suceda a vosotros en la realidad? Pues este chico representa eso. Considero que sería el novio perfecto para cualquiera, pero dudo ser yo una novia adecuada para él. Ya habéis visto mi historial, se compone de un conjunto de fracasos y he roto más corazones de los que me gustaría reconocer. Él tampoco ha sido afortunado en el amor y no creo que merezca que yo llegue a destrozarle una vez más.
Como dije en un principio, cuando se trata de amor, yo soy una inútil. Deseo dar amor y deseo recibirlo, pero quizá no sea merecedora de ello.

Presentación

Probablemente esta sea una de esas ocasiones en las que uno deba decir un "hola" amable y sonriente, aunque no se tenga idea alguna de a quién se lo está diciendo. La realidad es que, aunque suene un tanto penoso, tampoco tengo la intención de que muchos me lean y, si alguien lo hace, seguramente sea por error.
Es la primera vez que me aventuro a hacer una cosa de estas, la primera vez que decido escribir, la primera vez que hago algo tan público,...y, sin embargo, desde luego no es la primera vez que busco una manera con la que simplemente expresarme y desahogarme.
¿Alguna vez habéis tenido la necesidad de contarle lo que pasa por vuestra mente a algún amigo, familiar, conocido o incluso desconocido y luego os habéis sentido en paz, como si aquello que os preocupaba o turbaba ya no fuera para tanto? Es una sensación realmente liberadora, ¿verdad? Bueno, pues debo mencionar que existen en el mundo ciertas personas que, por timidez o excesiva estupidez, no lo hacen. Yo, ejem, debo incluirme en este grupo.
No es que me falte gente alrededor con la que hablar; por suerte, disfruto de unas grandes amistades que sé que sin dudarlo estarían más que dispuestas a escucharme y aconsejarme con lo que fuera. Pero, agh, para mí siempre ha sido más fácil escuchar que hablar. Además, culpad a mi baja autoestima, pero finalmente siempre pienso "¿y quién soy yo para molestar a otra persona con mis problemas? Seguro que tienen mejores cosas que hacer y esto es solo una gilipollez mía". También soy muy dada al "Yo sola puedo con todo" y a más de uno le sonará eso en su particular vida.
Así pues, el motivo por el que estoy aquí, la razón por la que My Little Confession se acaba de inaugurar, es nada más y nada menos que el de desahogarme cuando más lo necesite.
Me conozco. Aunque sea un error, no voy a hablar de mis problemas con personas a las que pueda suponer una carga. Sé que escribiendo aquí, desde la seguridad del anonimato, tendré más que suficiente. No es que tenga una vida muy problemática. Más bien tira a aburrida y sosa, pero a veces, solo a veces, las frustraciones llegan si eres una persona sensible y que tiende a pensar de más.
No veo nada de malo en escribir.
No veo nada de malo en intentar una nueva experiencia.
No veo nada de malo en ser yo.
Por eso, simplemente, hola. =)