domingo, 8 de mayo de 2016

Confession 019

Estoy a una tarde de un examen final para el que aún no he empezado a estudiar, así que, por supuesto, es día de perder el tiempo escribir una entrada.

No funcionará.

Mi cabeza está hecha un lío desde hace casi una semana. Estoy dándole vueltas a un mismo tema una y otra vez: mi amigo. Siento ser tan jodidamente monotema, pero no puedo remediarlo en estos instantes. No sé qué mierda quiero con él.

Hasta ahora me había limitado a resolver mis dudas con un "Solo quiero una amistad abierta como la que tenemos". Desafortunadamente, mis amigas me han estado metiendo tantas ideas en la cabeza sobre el amor y mi idealizada visión sobre este concepto, que incluso he llegado a pensar que ya esté enamorada de él y no me haya dado cuenta.

Quedamos, le veo, nos besamos...y me es imposible dejarle ir. Me pongo idiota, le sonrío y quiero más. Me habla de sus ex o de amigas a las que aprecia y me pongo celosa. Me comenta que empezará la carrera en septiembre y temo que conozca a alguien por quien me deje a un lado.

Mierda...Cariño, tú me g-...Cielo, te quiero para m-...No.

Cada vez que tengo pensamientos así, me freno a mí misma, porque no quiero algo con él, ¿verdad? No siento lo necesario para empezar una relación, ¿a que no? Y desde luego, no soy lo que se merece, por supuesto que no.
Veo las cosas que tenía y vivía con sus ex's y siento que yo no encajo en esto; que es un puzzle con piezas demasiado perfectas y con huecos demasiado grandes como para que alguien con tantas imperfecciones y tan poca cosa, encaje allí.

Quizá es cierto que tengo tanto miedo que solo estoy poniendo pegas para no tener que enfrentarme a nada. Quizá sí sienta algo y solo me lo esté negando a mí misma. A veces tengo la sensación de que le estoy decepcionando con esta forma de ser. A veces creo que piensa que soy yo la que, de los dos, menos considera cercana la posibilidad de empezar algo.

De todas formas, algo que sí pienso más frecuentemente de lo que me gustaría es que él no quiere nada conmigo. Una noche casi se le escapa..."Al final querré huir...". Me resultan tan evidentes sus miedos que me siento gilipollas. En ningún momento me ha vendido algo que no ofrezca. Nunca ha querido nada; desde el principio ha estado "encabezonado" en un "no" y no es una verdad que me haya ocultado.
Quisiera enfadarme cuando hace cosas que aceleran mi corazón, quisiera culparle por darme esperanzas de un futuro juntos y me encantaría cabrearme por hacerme desear más. Sin embargo, no puedo. Le creo firmemente cuando me dice que solo se deja llevar por el corazón. Le creo cuando me dice que me quiere y que su cabeza le dice que ahora no es el momento. Él no lo hace a propósito, no busca hacerme daño ni confundirme...pero eso no me evita odiar cuando después de vernos un par de días relativamente seguidos, perdemos el contacto y vuelve a haber esa fría distancia.
Tal vez sea mi culpa, por encariñarme tan rápido y sentir que necesito sus mimos.

En ocasiones, sus palabras me parecen intentos de alejarme y quitarme toda esperanza. ¿Debo agradecer ese detalle? ¿Lo hace por no herirme demasiado si algún día sueño con ser...suya? Lo siento, no ayudan. Más bien duelen. Últimamente, su forma de hablarme y su "ausencia" en mis días parece gritarme que quiere poner fin a esta situación. ¿Habrá notado este caos en mi cabeza? ¿Habré hecho o dicho algo que no debiera?

Hace pocas noches hablamos de mi insistente ex y él parecía recomendarme bastante encarecidamente que le diera una oportunidad. ¿Tan pocas ganas tiene de algo conmigo o quería algún tipo de comentario que le diera seguridad en lo que siento por él? A la vez insiste tanto en que soy su amiga, que...agh.

Él no quiere nada conmigo, ¿verdad? Solo soy una amiga a la que quiere, pero de la que nunca se enamorará, ¿cierto? Si fuera a pasar algo, ya habría pasado, ¿a que sí? Pero lo hubo...Desde la primera noche, ocurrió algo; sentimos algo los dos y no fue forzado, fue bonito. Claro que, ¿dónde quedaron esos hermosos primeros días, hm? Tal vez fue solo algo pasajero que ambos nos estamos forzando a alargar.

Joder, duele. Ni siquiera puedo estar segura de si quiero algo con él, pero la mera idea de expresarle todo esto y que le pierda por ello, me aterra. Y aquí estamos, en una realidad en la que me muestro como si él no tuviera la mayor importancia en mi vida, cosa que quizá me esté haciendo perderle de todas formas.

¿Hago mal si quiero conquistarlo aun sin saber lo que deseo con él? Pf, ¿por qué siquiera me lo planteo? Sé perfectamente que él no quiere nada conmigo y que lo que tenemos ahora tiene fecha de caducidad: no funcionará.

Y aun así, puede que solo me lo esté negando todo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario