miércoles, 16 de marzo de 2016

Confession 010

Me gustan los líos, creo.

Es gracioso. Tengo la teoría de que me gusta el drama y en realidad interiormente me la juego a mí misma para tener embrollos en mi vida. Será que la tranquilidad me aburre.

Ahora que por fin todo estaba tomando cierto cauce controlado y que las nubes de las dudas empezaban a despejarse para dejarme ver con claridad mis auténticas decisiones en el firmamento, vuelvo a autocrearme una pequeña borrasca que se está acercando lentamente, haciéndose notoria en mi visión.

¿No se me entiende bien? Pues veréis, aunque aún no lo he hablado con mi ex, ya había tomado la decisión de dejarle todo resuelvo para centrarme en mi amigo, por supuesto, antes del miércoles, que es cuando tenemos la “cita”.

 Las cosas estaban yendo realmente bien y la relajación que sentía era ya hasta casi cómoda. Mi amigo y yo hemos pasado unos días de lo más entretenidos e íntimos. Sin embargo, supongo que mi subconsciente no es feliz con tanta paz.

Hace un par de semanas conocí a una chica de mi clase. Divertida, graciosa, simpática, guapa y real (Cuando me refiero a este concepto, trato de abarcar la idea de que no es prepotente, no intenta quedar por encima de nadie ni nada, no se las da de altiva y se la ve sincera en sus ojos). He de reconocer que me acerqué a ella porque vi que empezaba a ser quizá demasiado cercana a mi genial compañero de clase y yo simplemente no quería ser una asocial. En otras palabras, me metí entre ellos dos as a cock-blocker.

Al final esos pequeños celos o sentimiento de territorialidad me desaparecieron al ver que la muchacha era en realidad interesante.

Muchos saben que en realidad es difícil que me fije en una chica. Tiro más hacia los hombres a pesar de mi pansexualidad, cuestión de preferencias, you know. Entonces, cuando en mi radar entra una de mi mismo género, esta llama mi atención el doble. ¿Cómo explicarlo? Digamos que si se trata de un hombre, mi atracción es mayor; pero si es una chica, me intriga más lo que yo misma esté sintiendo por la susodicha.

Puede que me esté obsesionando con el tema, pero cada vez que estoy cerca de ella me pregunto cómo sería besarla, cómo reaccionaría si lo hiciera y si ella me daría una oportunidad. ¿Son tonterías? Pues así empecé a fijarme en mi segunda novia y duró un año aquello.

La cuestión es que quiero hacer las cosas bien con mi amigo, ya que este se está ilusionando bastante conmigo. Por eso mismo, ahora me viene muy mal llenarme la cabeza de dudas y pensamientos relacionados con esta compañera de clase…pero tampoco puedo evitarlo.


Si que me guste una persona en serio es ya un acontecimiento poco usual, que se trate de una mujer, es aún más inaudito. Esta pequeña artista frustrada, feminista, exporreta, exadicta a las redes sociales, death metalera del estuche de Hello Kitty que se pone nerviosa cuando me habla y me lanza muchas miradas cuando cree que no la veo, ha conseguido colarse en mi radar, ¿cómo no hacerle caso? Sé que más adelante voy a tener problemas por ello. Agh, Danielle…No tienes remedio, ¿verdad que no?

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