Hubo un tiempo en el que me pregunté si lo que sentía alguna vez tendría nombre. Fue un tiempo en el que dediqué largas horas a cavilar y plantearme un futuro distinto. Quise dejarme llevar, quise fantasear. No podía ser nada malo, ¿verdad? Ehm, s-...No, no lo fue.
Recuerdo que, aunque no conseguía aclararme, me gustaba pensar que en realidad meses después todo estaría resuelto y que, lo que por aquellos días era una amistad especial, terminaría siendo algo más, algo..."oficial". De mi cabeza no se borra la ilusión con la que pensaba que, para cuando llegaran estas fechas, me iría de viaje teniendo un nov-...Bueno, dejemos de fantasear.
Estas fechas han llegado y, sí, ciertas cosas han cambiado. Pero no tengo algo más, sino algo menos: un amigo. No hemos ido a algo más, nos hemos venido a menos. ¿Qué somos? Meros conocidos que se hablan por educación.
En fin, seamos positivos. Pensemos. En realidad, sí tengo algo más. Ahora tengo la certeza de que no existe el hombre diferente, que a primeras pueden parecer ideales y fuera de lo común, pero no. Todos mienten, todos pecan de interesados y todos saben salir corriendo sin importarles a quiénes dejen atrás con el corazón herido.
Digamosle adiós a
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